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  • Diario Digital | martes, 15 de junio de 2021
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COVID y la tardía reacción de autoridades

COVID y la tardía reacción de autoridades

“Es mejor llevar el 50% de recursos a casa a no llevar nada porque podemos fallecer”, advirtió hace una semana el jefe de Epidemiología del SEDES, Yercin Mamani, ante la tozudez de los dueños de restaurantes y centros nocturnos para implementar restricciones con el fin de frenar la escalada de casos que se ha registrado en los últimos días.

Es inconcebible que el factor económico esté por encima de la vida de las personas, porque si no se cumplen las medidas imprescindibles de bioseguridad, el número de contagios seguirá subiendo exponencialmente, lo que implica el colapso del sistema de salud y un mayor número de muertes.

Cuando existe una emergencia sanitaria, como ocurre desde hace más de un año con la pandemia del coronavirus, las autoridades deben asumir las medidas que sean más convenientes para la población, incluso, en caso necesario, sin consultar a los sectores que se sienten afectados.

Desde que se detectó el primer caso de coronavirus en el país, el 10 de marzo de 2020, las autoridades han decretado medidas y restricciones que, en muchos casos, han sido incumplidas por sectores de la población, incluso cuando los cadáveres no podían ser recogidos de calles y viviendas.

El SEDES ha confirmado que los tres escenarios para el incremento de casos de COVID son el transporte público, el comercio y la falta de cumplimiento de las medidas de bioseguridad. Y la situación se torna más crítica en los dos primeros, si no se cumplen las restricciones, porque en los vehículos de transporte público los pasajeros no llevan barbijo y viajan apretujados.

En las últimas horas, la Unidad de Transportes de la Gobernación saliente determinó que a los choferes que no utilicen barbijo se les anulará su permiso de circulación, como máxima sanción.

Esta determinación es necesaria, pero nos trae a la memoria aquel dicho popular: “Muerto el burro, tranca al corral”. Es decir, es una medida que debió asumirse hace mucho tiempo, antes de que los casos de coronavirus trepen en Cochabamba hasta alcanzar los más de 300 diarios.

Las autoridades de las alcaldías y de la Gobernación se han aplazado en la lucha contra el coronavirus, porque no asumieron medidas oportunas para evitar la propagación, y las que se decretaron no se hicieron cumplir. Lamentablemente, no todos son conscientes y descuidan las medidas de bioseguridad, participan en concentraciones masivas, asisten a fiestas clandestinas, salen a la calle sin barbijo. En suma, menosprecian la vida propia y la de las demás personas.

Si los casos de coronavirus siguen subiendo, las autoridades tendrán que decretar medidas más duras, de cumplimiento obligatorio. Las medidas de restricción deben estar orientadas también a otros sectores en los que se concentran muchas personas, como las fiestas, restaurantes, estadios, mercados, etc.

Es necesario velar por la economía de las personas, pero es aún más importante preservar la vida de la gente, especialmente de quienes se encuentran en los grupos de riesgo, personas con enfermedades de base, mujeres embarazadas y adultos mayores.

Acciones

Cuando existe una emergencia sanitaria, las autoridades deben asumir las medidas más convenientes para la población, incluso sin consultar a los sectores que se sienten afectados.

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