Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 16 de enero de 2021
  • Actualizado 02:24

La COVID no espera, ataca y mata

La COVID no espera, ataca y mata

Pese a los crecientes casos de COVID en Cochabamba, las autoridades locales decidieron  aplicar medidas desde el 1 de enero, como si el mortal virus esperará a que los cochabambinos se preparen y reciban el nuevo año.

Con prohibir la realización de fiestas entre el 31 de diciembre y 1 de enero se cree que se está haciendo lo suficiente, cuando en las calles se observa a transportistas, comerciantes, pasajeros y compradores sin barbijo y mucho menos respetando el distanciamiento social de un metro y medio que debe existir entre persona y persona.

Es falso de que todos los choferes llevan barbijo, así como también que transporten pocos pasajeros y todos con cubrebocas. Asimismo, no es cierto que solo circulen hasta las 23 horas como hasta ahora está permitido. 

Lo mismo sucede en los centros de abasto, donde una buena parte de los comerciantes y compradores andan como si la pandemia habría desaparecido o no existiera el virus.

Es entendible su necesidad de trabajar, así como también que requieren recursos para cubrir sus obligaciones crediticias, pero dentro del cumplimiento de las normas de bioseguridad o ¿son inmunes al virus? Cada vez que se anuncian nuevas medidas echan el grito al cielo y son ellos los que poco menos deciden qué deben hacer las autoridades.

El lunes, durante la reunión del COEM, la Alcaldía propuso reducir dos horas la circulación de vehículos públicos y privados (de lunes a sábado de 05:00 a 21:00 y domingo solo hasta las 16:00). Sin embargo, ambos sectores reaccionaron de inmediato y rechazaron el planteamiento, haciendo que minutos después  se decida que la reducción sea solo una hora y desde el 1 de enero.

Estos sectores y toda la población en general deben entender que el virus mata y que nuestros hospitales no tienen los suficientes equipos, medicamentos y personal médicos para salvar vidas.

En síntesis, Cochabamba no está preparada para encarar el rebrote que,  según estimaciones de las autoridades de salud, será mayor al de ahora en el mes de febrero. De toda la población depende que el índice de casos no se dispare como está sucediendo en Santa Cruz, donde la cantidad de nuevos casos por día ya supera los 400.

Definitivamente, nadie quiere un nuevo confinamiento, porque sería muy grave para la ya dañada economía. Todo se puede evitarse si las autoridades y la población son responsables y conscientes del peligro que existe. Los primeros deben asumir acciones concretas y oportunas, pensando siempre en todos y no en algunos sectores, y los segundos,  cumplir con las disposiciones que se emiten, sin esperar que existan medidas coercitivas como las multas económicas por no usar barbijo.

Insistimos, el virus mata y cualquiera puede perder la vida en cualquier instante. El enemigo es invisible y asesino.

Prevención

De toda la población cochabambina depende que el índice de casos no se dispare como está sucediendo en Santa Cruz.