Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 04 de agosto de 2020
  • Actualizado 10:06

COVID y la búsqueda de la cura milagrosa

COVID y la búsqueda de la cura milagrosa

El incremento de casos positivos de coronavirus y muertes están ocasionando que muchas personas busquen de forma desesperada cualquier producto, fármacos, hierbas o pócimas milagrosas, para prevenir el contagio o, en su caso, para tratar la enfermedad.

En las últimas semanas se conoció que el dióxido de cloro supuestamente ayuda a prevenir y tratar la COVID-19; es por esa razón que centenares de personas hacen largas filas en las puertas de una conocida farmacia, donde se comercializa el producto.

El dióxido de cloro es una solución al 28% de clorito de sodio en agua destilada. Se usa como blanqueador y para descontaminar superficies industriales, ya que se asemeja a la lavandina o cloro. Expertos internacionales señalan que es un “desinfectante comercial, que en ningún caso debería ingerirse”.

El 8 de abril, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) dijo que no hay “ninguna evidencia científica que apoye su seguridad o eficacia, y presenta riesgos considerables a la salud de los pacientes”.

En Bolivia tampoco se han hecho estudios que respalden la eficacia del dióxido de cloro en el tratamiento y curación de los pacientes con el mortal virus. Es más, el Ministerio de Salud prohibió el uso de ese producto en el tratamiento del coronavirus; sin embargo, hay autoridades de algunos departamentos, como Tarija, por ejemplo, que han autorizado la venta y consumo de esa solución química.

Es evidente que la población está tratando de acudir a todo lo que esté a su alcance para preservar la salud y la vida de sus seres queridos. Basta revisar el celular para comprobar que en las redes sociales hay una infinidad de ofertas de productos “milagrosos” para el mortal virus. No solo ofertan fármacos, sino también hierbas, vitaminas y otros.

La desesperación de la ciudadanía está obligando a comprar cualquier cosa, basta que alguien los “recomiende” para que los adquieran. Sin embargo, es bueno recordar que no es aconsejable que las personas tomen cualquier producto sin que sea recomendado y supervisado por un médico especialista, porque la supuesta solución puede resultar muy dañina para la salud.

Hace unos días informamos que en el Gastro se incrementaron los casos de pacientes con problemas gástricos porque consumieron productos que no fueron recetados por un profesional en salud.

Frente a la proliferación de estos productos para la COVID-19, es momento de que el Servicio Departamental de Salud (SEDES) realice controles en farmacias, mercados, casas particulares y hasta en las calles, donde también los están comercializando, para evitar que personas inescrupulosas vendan soluciones que no cuenten con registro sanitario, lo que puede poner en riesgo la vida de los consumidores.

El viernes, la gobernadora Esther Soria anunció que elaborará un proyecto de ley para que se regule la venta de dióxido de cloro, considerando que los cochabambinos lo están consumiendo masivamente. Por su parte, el alcalde José María Leyes también dijo que prevé trabajar en una normativa con el mismo objetivo que la Gobernadora. 

Las autoridades tendrían que poner en marcha estrategias para controlar, incluso las redes sociales, que están siendo utilizadas masivamente para promocionar “combos” que supuestamente ayudan a prevenir y curar el mortal virus. Asimismo, se tiene que evitar la especulación y el agio, ya que muchas personas aprovechan la crisis sanitaria para incrementar los precios de los fármacos y hasta las hierbas.