Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 23 de junio de 2021
  • Actualizado 19:48

COVID-19: Catástrofe sanitaria en puertas

COVID-19: Catástrofe sanitaria en puertas

Los hospitales en Cochabamba han colapsado. No hay espacio en las unidades de terapia intensiva y quienes requieren este servicio deben ingresar primero en una lista de espera. El oxígeno escasea y los cuerpos de personas que han fallecido por coronavirus se depositan en contenedores para preservarlos.

Y para rematar, los medicamentos esenciales para tratar el coronavirus han desaparecido de los establecimientos farmacéuticos (Remdesivir y Atracurio) y se prevé la llegada de nuevos lotes para junio o julio. Ante este crítico panorama, surgen personas que ofrecen medicinas, oxígeno e incluso personal médico, pero a precios prohibitivos para la mayoría, tres o cuatro veces más alto de lo que normalmente cuestan.

¿Qué se debe hacer ante este panorama desolador y que tiende a agravarse?

La primera medida, de extrema urgencia, es que las autoridades de los tres niveles de gobierno se pongan de acuerdo, hablen el mismo idioma y elaboren estrategias eficaces para combatir esta pandemia que en el país ha matado a un poco más de 14.000 personas y la cifra sigue creciendo.

La noche del lunes, la Viceministra de Salud informó que el Gobierno está distribuyendo medicamentos para combatir esta enfermedad a los Servicios Departamentales de Salud, con el fin de que estas instancias doten a los hospitales que tratan los casos de COVID-19.

El objetivo común debería ser, en primera instancia, reducir el número elevado de contagios diarios para evitar más decesos entre la población.

Pero eso se logrará solo si todos dejan a un lado cualquier interés mezquino y trabajan en equipo por el bienestar de la mayoría. Eso implica garantizar los espacios en las unidades de terapia intensiva para quienes lo requieran, abastecer los hospitales con suficiente oxígeno, no para una semana sino para por lo menos dos meses, además de proveer con medicamentos esenciales a los pacientes COVID, tal como anunció la Viceministra.

Y las autoridades de los tres niveles de gobierno, sin importar su color político o la ideología que profesan, están obligadas a cumplir con la tarea de garantizar un tratamiento adecuado y oportuno a las personas que han tenido la mala suerte de haberse contagiado con el coronavirus.

Empero, no solo se debe trabajar en los tratamientos a los pacientes COVID, sino que se debe insistir en la prevención y eso se logrará solo si todos cumplen con las medidas de bioseguridad y acatan las restricciones que buscan frenar los miles de contagios diarios en el país. Caso contrario, si la indisciplina sigue como hasta ahora (en algunos sectores), lo más probable es que la emergencia sanitaria se convierta en una catástrofe sanitaria en la que cada uno tendrá su parte de culpa. 

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