Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 05 de marzo de 2021
  • Actualizado 15:52

Corrupción, ¿hasta cuándo?

Corrupción, ¿hasta cuándo?

La corrupción sigue presente en nuestra vida cotidiana, y así lo confirman las denuncias que se conocen a través de los medios de comunicación, uno de los últimos casos es el de la Dirección de Recaudaciones de la Alcaldía de Quillacollo.

Cuando se destapa un nuevo caso de corrupción, surge la pregunta obligada, ¿hasta cuándo persistirá la corrupción en nuestro sistema como un mal crónico que ha contaminado diferentes niveles del aparato público?

Cada vez que una persona o un grupo político asume la administración de una alcaldía, de una gobernación o del Gobierno central se plantea, como principal tarea, una lucha sin cuartel contra la corrupción, pero en los hechos este mal persiste, es más, se fortalece, ocasionando serios daños a la economía del país y a su prestigio en el contexto internacional.

En Quillacollo, se investiga irregularidades en el cobro de impuestos a vehículos, tras conocerse un informe de auditoría interna de 2019. El hecho es que se cambió las radicatorias y categorías de vehículos para que sus propietarios se beneficien con los descuentos de multas y sanciones y paguen sus tributos en ese municipio.

Las autoridades de dicho municipio han anunciado que sancionarán a los responsables. Sin embargo, habrá que esperar si realmente lo hacen, porque, lamentablemente, muchos quedan en la completa impunidad y con los años se olvidan. 

Similar situación de corrupción se descubrió en el municipio de Sacaba, en 2019, cuando se halló un daño económico de aproximadamente 300 mil bolivianos. Funcionarios de ese municipio se dedicaban a desviar recursos por impuestos de vehículos.

Lamentablemente, pareciera que se ha institucionalizado la corrupción en algunas esferas públicas, en las que se paga por agilizar un trámite, adjudicarse una obra o liberarse de alguna multa o sanción.

La lucha contra la corrupción es bastante compleja, porque este mal tiene muchos brazos que operan simultáneamente, y también poder, pero el objetivo debe ser, de cualquier administración y de la sociedad en general, erradicarla de una vez por todas.

Y en este contexto, la educación es vital, porque una persona que está consciente de que la corrupción es un mal que degrada a una sociedad, no será parte de este sistema abyecto, es decir que no participará como corrupto ni corruptor.

En el país, tenemos leyes que sancionan la corrupción, como la Marcelo Quiroga Santa Cruz, pero, lamentablemente, se siguen conociendo casos, algunos millonarios y que ocasionan daños significativos al erario público.

Es obligación de las autoridades castigar con rigurosidad los delitos de corrupción, para sentar un precedente y, de esa manera, disuadir a quien esté pensando en cometer un acto similar aprovechando su paso por la función pública.

 

Sanción

Es obligación de las autoridades castigar con rigurosidad los delitos de corrupción, para sentar un precedente y, de esa manera, disuadir a quien esté pensando en cometer un acto similar.