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  • Diario Digital | miércoles, 28 de febrero de 2024
  • Actualizado 08:50

Consumo de alcohol en el Corso, con límites

Consumo de alcohol en el Corso, con límites

Pese a la prohibición de la venta y consumo de alcohol a lo largo del recorrido del Corso de Corsos en anteriores versiones, al caer la noche y en horas de la madrugada se podía observar a personas en estado de ebriedad.

El consumo de alcohol representa un riesgo para la integridad física de quienes deben luego volver a sus hogares, porque pueden ser atracados en el camino, y también debido a que se desatan peleas que terminan con heridos, algunos de gravedad.

Hasta la gestión 2023, la venta y consumo de alcohol a lo largo del recorrido del Corso de Corsos estaba prohibido, con las consecuentes sanciones contra los infractores.

Empero, para este año, la Alcaldía de Cochabamba determinó, mediante la Ley Municipal 1398/2023 del Carnaval de la Concordia, autorizar la venta y consumo de bebidas alcohólicas en el recorrido del Corso de Corsos. 

El permiso para el consumo es para bebidas cuyo grado alcohólico no sea mayor al 5%, es decir, cerveza.

Uno de los argumentos que esgrimió la Alcaldía para justificar la autorización de la venta y consumo de alcohol, con ciertos límites, entre las 15.00 y 24.00, fue que en pasadas versiones del Corso de Corsos el consumo se dio en forma exagerada, pese a las prohibiciones.

La pregunta es si la Alcaldía, mediante la Intendencia y otras de sus unidades, tiene la capacidad de controlar que en el recorrido se vendan solo bebidas con un grado alcohólico de 5 grados máximo.

Si en gestiones anteriores, pese a la prohibición de venta y consumo de bebidas alcohólicas, la gente se dio modos para burlar la restricción, este año ¿quién puede garantizar que solo se venda cerveza u otras bebidas con ese grado alcohólico?

Lo más probable es que personas inescrupulosas intenten vender “de contrabando” bebidas más fuertes, o los mismos espectadores llevarlas en sus mochilas.

Además, como los vendedores son ingeniosos en este tipo de casos, se pueden dar a la tarea de colocar en envases de cerveza bebidas alcohólicas más fuertes y seguir haciendo un negocio redondo a costa de la salud de las personas.

Parece una salida salomónica autorizar la venta de bebidas alcohólicas con ciertos límites, pero se debe pensar en ir más allá, en la educación, por ejemplo.

Todas las personas deben estar conscientes de que el excesivo consumo de alcohol es perjudicial para la salud y también para el orden social que se debe mantener, porque se desatan peleas, agresiones, abusos y accidentes de tránsito.

Por eso, más allá de prohibir o autorizar la venta y el consumo de alcohol en este tipo de actividades como el Corso de Corso, se deberá enseñar a los jóvenes que todo en exceso es perjudicial, por lo que deben saber sus límites para que el consumo de alcohol deje de ser un problema para la familia y la sociedad en general.

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