Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 27 de junio de 2022
  • Actualizado 10:02

Construir y presionar para legalizar

Construir y presionar para legalizar

Construir viviendas sin autorización en lugares que no están debidamente saneados, es decir zonas agrícolas o áreas protegidas, se ha convertido en una práctica común en Cochabamba y en otros departamentos del país, con la finalidad de presionar después a las autoridades para que aprueben las urbanizaciones o barrios ya establecidos.

Eso sucede, por ejemplo, en la zona de Esquilán Grande, una serranía que se encuentra al sur del municipio de Colcapirhua, donde familias que necesitan un techo propio han comprado lotes y construido viviendas, pero sin autorización, porque se trata aún de una zona agrícola.

En este caso en particular, el municipio realiza un empadronamiento para, una vez concluida esta tarea, ver la pertinencia de iniciar un trámite de ampliación de la mancha urbana. Si este proceso concluye con el visto bueno del Viceministerio de Autonomías, que debe homologar la ley que envíe la Alcaldía, las familias podrán construir viviendas, legalmente, y luego pagar sus impuestos.

Sin embargo, en este caso se procede al revés, es decir, se construye sin autorización en espera de la aprobación de la mancha urbana para que estas construcciones tengan la legalidad correspondiente y los habitantes de estos barrios puedan exigir obras al municipio como el asfaltado de las calles, agua potable, alcantarillado, parques, postas sanitarias y escuelas. 

La práctica de construir viviendas sin autorización llega a situaciones más radicales, porque mafias de loteadores se dedican a tomar por la fuerza terrenos que no les corresponde y se dedican a vender a personas que están urgidas de tener una vivienda. En estos casos, el argumento para convencer a los potenciales compradores es el precio accesible de los lotes.

Y si bien los compradores (por lo menos la mayoría) está consciente de que se trata de terrenos que no están saneados, se arriesgan a seguir adelante con el compromiso de los vendedores que con algo de presión podrán conseguir que se dé curso al cambio de uso de suelos o que se avale esta ilegalidad que se comete.

El negocio de la tierra sigue siendo uno de los más lucrativos para algunos clanes delincuenciales, más aún cuando los espacios disponibles en Cochabamba son escasos y hay necesidad de las familias por tener un lugar donde vivir, aunque sea en la punta del cerro, sin importar si no se cuenta con servicios básicos o se encuentre muy lejos de los centros urbanos ya establecidos.

Hoy en día ningún lugar queda demasiado lejos para vivir, pero es mejor hacer todo legalmente, sin tener que violentar la norma establecida, planificando el crecimiento urbano para que las alcaldías construyan los servicios básicos y puedan, después, empezar a cobrar los impuestos, para beneficiar a la misma población.

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