Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 17 de agosto de 2022
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Un comando más operativo y sin burocracia

Un comando más operativo y sin burocracia

La semana pasada se presentó el Comando Conjunto de Reacción a Emergencias Adversas (CCR-EA) de las Fuerzas Armadas, cuya misión es disminuir y atender los eventos adversos y los probables daños a la población, además de la preservación de la naturaleza.

La conformación y puesta en operación de este Comando no requeriría mayor análisis a no ser por dos aspectos en particular. El primero, debido a que se garantizó que el uso del sistema del Bambi Bucket que se utiliza en la lucha contra los incendios forestales no ameritará la pesada burocracia que se requería hasta ahora.

Y la segunda particularidad es que en más de una oportunidad se han lanzado planes para coadyuvar en la lucha contra los incendios forestales, pero que no han funcionado en forma operativa, y la intención ha quedado solo en buenas intenciones.

Como ejemplo, se han lanzado planes de cuidado del Parque Tunari, con el apoyo de militares y soldados de las Fuerzas Armadas, a quienes se les encomendó la tarea de realizar patrullajes preventivos, de modo que los pirómanos dejen de cometer el delito de quemar esta reserva forestal.

Si bien este plan se lanzó en más de una oportunidad, el objetivo no se ha cumplido siquiera a medias.

Los soldados que debían realizar los patrullajes constantes en el Parque Tunari no lo hacen por diferentes factores. El principal es la falta de un presupuesto que les permita, por ejemplo, tener refrigerios o instrumentos para movilizarse por esta reserva forestal que tiene una extensión de más de 300 mil hectáreas.

Por eso, cuando se anuncia la vigencia de este comando estratégico, que no solo tiene como tarea proteger el Tunari, sino auxiliar a la población cuando ocurran desastres naturales, es importante analizar si las personas que son parte de esta entidad tienen los recursos necesarios para realizar las labores que les delegaron.

No vaya a ser que como muchos planes que se lanzan, este también se quede sin que se lo pueda implementar en su integridad.

Una prioridad de este comando, además de atender a la población en casos de emergencia, debe ser el de la prevención. Es decir, en el caso de los incendios que se ocasionan en el Parque Tunari, tendrá que contar con toda la logística para identificar a quienes siguen atentando contra esta reserva natural y no reaccionar solamente cuando el daño esté hecho.

En la época de estiaje, entre abril y octubre, se presentan un mayor número de incendios, mientras que en la época de lluvias hay daños por las inundaciones, deslizamientos y accidentes en carreteras.

Para todas estas coyunturas, los miembros de este comando tendrán que estar preparados y con todos los recursos necesarios. Solo así este nuevo plan tendrá el éxito que se espera.

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