Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 02 de diciembre de 2021
  • Actualizado 21:06

La codicia y las estafas piramidales

La codicia y las estafas piramidales

Unas 2.400 personas en el país perdieron los ahorros que habían logrado reunir en años de privaciones. Confiaron su dinero a un grupo de personas, quienes mediante una aplicación (iShop) les prometieron ganar elevados intereses haciendo simplemente un clic, pero los crédulos resultaron trasquilados.

Se estima que el monto de esta estafa piramidal es de 20 millones de bolivianos y el número de afectados sigue incrementándose.

Aquí cabe hacer notar que esta no es la primera vez que sucede una estafa piramidal en el país y tampoco será la última, pese a que quienes están advertidos sobre este tipo de delitos se arriesgan a invertir una vez más deslumbrados por las ganancias fáciles que se ofrecen.

En este tipo de estafas juega un papel crucial la ambición, la codicia, la esperanza de lucrar con una inversión, en suma, los delincuentes convencen a sus víctimas con argumentos económicos que deberían ser poco creíbles.

En este caso, las primeras víctimas reclutaron a otras. Según sus testimonios, tuvieron el poder de disuasión para arrastrar junto con ellas a decenas, en algunos casos casi un centenar de ilusos.

Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía, señala una frase bastante conocida, es decir, si existe de por medio una promesa desmedida, se debe desconfiar y, lo más recomendable, descartar esas inversiones milagrosas.

En las últimas semanas, las redes sociales como Facebook y WhatsApp, se han llenado de mensajes que aseguran que una persona se ha ganado un celular de última generación y víveres por miles de bolivianos. Los estafadores, que incluso envían credenciales (falsas) con fotos incluidas, solicitan datos del carnet de identidad, como primer paso.

El objetivo de estos estafadores, en primer lugar, es robar crédito de los smartphones, con técnicas de hackeo y, en otros casos, buscan acceder a cuentas bancarias para asaltar las mismas. Esos son algunos delitos que se cometen cada día.

En el caso de la estafa piramidal, es labor de la Policía investigar hasta dar con los autores intelectuales y materiales de este múltiple delito, pero lo más probable es que sea complejo seguir el rastro del dinero y no se podrá recuperar todo.

Lo más preocupante es que hay personas que no escarmientan y menos aprenden cuando han sido víctimas de estafas, en casos como Finsa, Orcobol Roghel, Orión y Tierra Dulce, por citar algunos, que se llevaron millones de dólares y dejaron en la bancarrota a miles de familias.

A partir de ahora no está de más ser desconfiados ante propuestas demasiado generosas y alertar a las autoridades sobre la comisión de un presunto delito, para que no se siga esquilmando a más familias que buscan ganar dinero, arriesgando los ahorros de su vida e incluso adquiriendo préstamos de dinero. La codicia no trae nada bueno. 

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