Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 04 de julio de 2022
  • Actualizado 20:00

Cochabamba se ahoga con la basura

Cochabamba se ahoga con la basura

Las calles y avenidas de Cochabamba se están llenando de basura. Y no solo porque algunos inescrupulosos vecinos arrojan bolsas de desperdicios en los espacios públicos, de día o de noche, sino también porque muchas personas dejan los desechos en la acera de alguna esquina.

Ver pequeños promontorios de basura en calles y avenidas, a manera de basureros, pareciera ser ya parte del paisaje urbano, sin que hasta la fecha las autoridades intenten solucionar este problema de salud pública o los vecinos, en forma consciente, dejen de hacerlo.

Un informe parcial del personal de la Empresa Municipal de Servicios de Aseo (EMSA) da cuenta de que en un solo tramo que recorre uno de los camiones se contabilizaron 60 microbasurales, es decir, promontorios de desechos que se acumulan debido a que los vecinos, por comodidad, dejan en esos espacios los desperdicios que generan en sus hogares.

Lo más probable es que, si se llegase a contar todos los microbasurales, el número excedería con facilidad los dos centenares, lo que equivale a decir que podemos toparnos con basura en muchas calles y avenidas, pese a que el municipio de Cochabamba tiene un servicio de recojo de basura tres veces a la semana, como promedio.

Y lo irónico de este caso es que algunos malos vecinos arrojan desechos debajo o cerca de los letreros municipales que advierten que está prohibido arrojar basura.

Durante la etapa más fuerte de la cuarentena a causa de la pandemia del coronavirus, EMSA permitió que los vecinos dejasen la basura en determinados puntos de sus barrios, con el fin de minimizar el riesgo de contagio con la enfermedad, pero, ahora que la parte más difícil ha pasado, está prohibido acumular desechos en las calles, no obstante, la gente sigue con este mal hábito.

Lo que corresponde es que EMSA, como brazo operativo del municipio en la gestión de residuos orgánicos e inorgánicos, haga cumplir la ley, es decir, que aplique las multas que corresponden, para evitar que se siga convirtiendo a Cochabamba en un basurero gigante.

En las calles existen cámaras de vigilancia, algunas del municipio y la mayoría de los vecinos, mediante las cuales se puede identificar a los infractores para aplicar las multas por atentado contra la salud pública.

Por su parte, EMSA tendrá que hacer más eficiente el recojo de la basura, en primer lugar, llegar a los barrios que no cuentan con este servicio o donde las frecuencias alcanzan a solo una vez por semana.

Y, finalmente, si los vecinos persisten en botar sus desperdicios en las esquinas de los barrios, se tendrá que aplicar la norma, porque el objetivo es liberar de la basura las calles y avenidas y, consiguientemente, resguardar la salud de todos los cochabambinos, especialmente de quienes viven en las zonas de los microbasurales.

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad