Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 14 de agosto de 2022
  • Actualizado 00:20

¿Cisma en el MAS?

¿Cisma en el MAS?

Los ánimos están tan caldeados entre algunos militantes del Movimiento Al Socialismo (MAS), que de las agresiones verbales pasaron a las manos, a los insultos y a los golpes, en una conferencia de prensa que realizaba en Santa Cruz el vicepresidente de este partido, Gerardo García.

En este hecho en particular, el detonante del altercado fue el vicepresidente del Estado, David Choquehuanca, a quien una corriente renovadora apoya y otra más conservadora repudia, planteando, incluso, su expulsión del MAS.

Lo que le reprochan a Choquehuanca es su aparente intención de conformar un partido político propio con miras a las elecciones de 2025, utilizando su cargo como Vicepresidente para convocar a reuniones en diferentes regiones del país.

Otro frente de conflicto se abrió hae varias semanas con el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, a quien el ala incondicional al expresidente Evo Mcorales le pide su renuncia porque no estaría cumpliendo a cabalidad con la tarea que le fue asignada.

En más de una oportunidad, Morales cuestionó el trabajo del ministro Eduardo del Castillo, y organizaciones sociales afines al MAS pidieron su destitución, porque lo acusan de ser “pitita infiltrado de la derecha”.

Al respecto se refirió también Evo Morales, quien expresó en más de una oportunidad su “sorpresa” por el apoyo que recibió el ministro Eduardo del Castillo en la interpelación que se le hizo en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Y si bien los dirigentes de la cúpula del MAS niegan que exista división en este partido, las diferencias, que han llegado a los insultos verbales y a las agresiones físicas, especialmente cuando se realizan ampliados regionales en los diferentes departamentos del país, siguen sumando.

El sano debate y el disentimiento son importantes para que una organización se fortalezca, por eso es contraproducente cuando existe intolerancia hacia las opiniones contrarias que se puedan verter y lo único que se logra con esa actitud es debilitar una estructura, en este caso partidaria.

Además, se debe tomar en cuenta que las peleas intestinas que se desatan en el MAS perjudican al país, porque se trata del partido que está en función de Gobierno. Si a consecuencia de los conflictos internos se procede a la destitución de ministros u otras autoridades, solo por desavenencias personales o de grupo, se afecta el cronograma de trabajo que se tiene planificado.

Si una autoridad de nombramiento directo no cumple realmente con su labor, deberá ser el Presidente, en el caso de los ministros, quien decida su alejamiento, pero no solo por presiones de algunos sectores que se sienten perjudicados o porque consideran que ese Ministerio es parte de su cuota de poder por el apoyo brindado al primer mandatario.

El país necesita fortalecer su economía, pero también lograr estabilidad política y, aunque cuesta más, requiere trabajo coordinado entre las diferentes tiendas políticas, teniendo en cuenta el bienestar de todos los bolivianos.

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