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  • Diario Digital | domingo, 19 de septiembre de 2021
  • Actualizado 17:11

Casos de negligencia médica impunes

Casos de negligencia médica impunes

Cada semana se registran cinco denuncias por negligencia médica y cobros irregulares en diferentes entidades de salud, en las que se incluyen a hospitales públicos, privados, clínicas y seguros sociales de salud, según un informe presentado a finales de julio por la Asociación de Víctimas de Mala Praxis en Salud Cochabamba, con un incremento de casos desde el inicio de la pandemia del coronavirus.

Los datos hechos públicos por la presidenta de esta asociación, Vilma Torres, muestran, además, que solo uno de cada diez denuncias por negligencia médica es llevado a la justicia.

Los demás casos de negligencia médica quedan archivados o simplemente no se los toma en cuenta, no obstante que los familiares de las personas afectadas presentan pruebas suficientes para iniciar un proceso en la justicia ordinaria.

Algunas denuncias de negligencia médica se resuelven solo mediante procesos administrativos, los cuales, sin embargo, son tan morosos, que los familiares de las víctimas deciden desistir en el camino, por cansancio o porque sus recursos económicos se agotan.

Cuando sucede eso, las víctimas (si es que sobreviven) y los familiares quedan en la indefensión. Además, se sienta un funesto precedente para que sigan ocurriendo casos de negligencia médica con la muerte de personas.

En las últimas horas se conoció el caso de una joven madre que murió tras dar a luz mediante cesárea. Según la denuncia presentada por la familia de la mujer, basada en una auditoría médica, se habría producido en la paciente una infección interna a causa de una perforación en el intestino.

Cuando se denuncia un posible caso de negligencia médica, las instancias responsables de investigar estos hechos deberían activar, inmediatamente, un proceso riguroso, imparcial y sin favorecer a ninguna de las dos partes, porque de lo que se trata es de esclarecer lo que realmente ocurrió.

Esta investigación, a cargo de profesionales idóneos e imparciales, no debe estar motivada por la presión social, es decir, el objetivo no es satanizar el trabajo de los galenos que atienden a sus pacientes, pero tampoco se debe actuar bajo un manto de impunidad.

La peor decisión que puede asumir una entidad de salud en la que se ha cometido un posible caso de negligencia médica es obstinarse en negar los hechos. Al contrario, si existen vestigios de que realmente ocurrió, se debería tratar de enmendar la situación sobre la marcha, es decir brindar la atención que más convenga al o la paciente con el fin de salvaguardar su vida, ante todo.

Después se analizará, con un proceso minucioso, si realmente hubo negligencia médica y quiénes son los responsables.

Pero lo que sucede actualmente es que, por negar un caso, no se presta la atención médica oportuna y el cuadro clínico de la persona se agrava hasta que sobreviene la muerte. Si se actúa con honradez de ambas partes se evitarán más muertes y luto en las familias.

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