Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 24 de octubre de 2021
  • Actualizado 02:25

Los bolivianos sí podemos

Los bolivianos sí podemos

El atleta boliviano Héctor Garibay partió junto con otros 4.000 deportistas y, para orgullo del país, cruzó primero la línea de meta con una amplia ventaja sobre su inmediato perseguidor, el campeón argentino en la disciplina de maratón, David Rodríguez. La competencia internacional se realizó en Buenos Aires, Argentina.

Garibay obtuvo un tiempo de 2 horas con 11 minutos y 59 segundos para los 42 kilómetros, mientras que el chubutense Rodríguez fue su escolta con 2 horas, 21 minutos y 54 segundos. Prácticamente 10 minutos de ventaja, que en esta especialidad significa unos tres kilómetros. Como dato importante se debe destacar que el récord mundial pertenece al keniano Saina Emmanul Kipkmboi con 2 horas, 5 minutos y 21 segundos, es decir unos 6 minutos menos que el boliviano.

El triunfo del orureño Garibay, de 31 años, en tierras extranjeras demuestra, una vez más, la entereza de los bolivianos, que cuando se proponen metas por más difíciles que parezcan las consiguen venciendo cualquier obstáculo, dificultad o vicisitud que se puedan presentar en el camino.

Deporte, arte, cultura, economía y ciencia son algunos campos en los que se destacan los bolivianos tanto en el país como en el exterior, por lo que es posible estar entre los primeros lugares cuando se trata de una competición o sin que necesariamente haya una en juego.

Durante mucho tiempo, OPINIÓN destacó el trabajo, talento y habilidad de los bolivianos que migran a otros países, en tierras donde se profesa una cultura diferente y se habla una lengua distinta, no obstante consiguen resultados halagadores.

El buen ejemplo del atleta boliviano en Buenos Aires, que llegó por delante de 4.000 deportistas, debe movernos a reflexionar para que cada uno se destaque en lo que mejor sabe hacer, pero no solo por llegar en primer lugar, sino porque de esa forma contribuye a un determinado campo.

Cuando hay una derrota, el espíritu de la gente se debilita, pero cuando llega un triunfo, el ánimo se fortalece.

En el caso del atleta orureño, la victoria que obtuvo en Argentina no es providencial, es resultado de un entrenamiento riguroso y metódico desde 2016, como debe ser en cualquier actividad que uno emprende en la vida.

Por eso es importante en el país dejar el sentimiento de derrotismo que nos acompañó durante mucho tiempo, haciéndonos creer que deberíamos llegar siempre en los últimos puestos y ver de lejos el podio que está reservado solo para los mejores, es decir, para los otros.

Desde ahora debemos cambiar esa mentalidad para conseguir lauros que nos permitan avanzar como país y mejorar la calidad de vida de todos los habitantes, dejando de lado los conflictos infructuosos.

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