Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 18 de enero de 2022
  • Actualizado 14:47

Los antivacunas y la defensa de la vida

Los antivacunas y la defensa de la vida

Los denominados movimientos antivacunas no solo se oponen a recibir las dosis de la vacuna anticovid, sino que instan a que otras personas rechacen la inmunización. En algunos casos, incluso, han llegado a agredir al personal que se encarga de realizar esta tarea.

El 28 de diciembre pasado, un grupo de personas atacó un punto de vacunación contra el coronavirus del Servicio Regional de Salud de la ciudad de El Alto, según denunció la viceministra María Renee Castro.

Las personas antivacunas, además, se han movilizado y realizado bloqueos en diferentes ciudades del país, asegurando, entre otras cosas, que mediante estas vacunas se está experimentando con la población.

El Gobierno ha señalado, en más de una oportunidad, que no se puede obligar a vacunar a ninguna persona, pero que es un deber de cada ciudadano acudir a los centros de inoculación, porque esa es la mejor manera de vencer al virus, o por lo menos atenuar los efectos devastadores que causó en las primeras tres olas de la pandemia.

Bolivia ha sufrido la muerte de casi 20 mil personas a causa del coronavirus y el número de contagiados desde que se conoció el primer caso, el 10 de marzo de 2020, superó los 622 mil.

Estos datos, además del incremento exponencial de contagiados en las últimas dos semanas, deben calar hondo en la forma de pensar de quienes objetan el esquema de vacunación, porque con su oposición tenaz lo único que consiguen es poner en riesgo la vida de muchas personas y se permite, además, que el virus siga propagándose entre la comunidad, con sus diferentes variantes, unas más peligrosas que otras.

Los antivacunas denuncian que se les discrimina al prohibirles el ingreso a determinados espacios públicos y privados por no tener el carnet de vacunación, pero lo que ellos también deben entender es que el bien de la mayoría debe estar por encima del interés o forma de pensar de una minoría, más aún cuando se trata de una emergencia sanitaria que no solo afecta al país sino al mundo entero.

En países de Europa es ya normal escuchar de 100 mil o 200 mil contagios cada día, lo que evidencia la situación delicada que se vive actualmente y las muertes, lamentablemente, siguen sumando, aunque ya no en la proporción que se dio en las primeras olas. Los expertos en salud explican la menor letalidad de la COVID a la vacunación que en algunos países alcanzó al 90%, y en el caso de Bolivia al 60%.

Por eso es importante que quienes se oponen a la vacuna contra el coronavirus se informen sobre las ventajas o desventajas que pueda tener y, al final, decidir en base a información fidedigna. 

Si los beneficios son mayores, el siguiente paso es que acudan a un punto de vacunación para resguardar su vida y la de sus seres queridos, y dejen de oponerse sin argumentos válidos.

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