Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 18 de mayo de 2022
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Antivacunas y el atentado contra la vida

Antivacunas y el atentado contra la vida

El Gobierno decidió dar un paso atrás. La mañana de ayer anunció la suspensión de la presentación del carnet de vacunación o de la prueba PCR negativa de coronavirus para ingresar a determinados espacios públicos y privados, tal como establecen los decretos 4640 y 4641.

Esta suspensión es, según el Gobierno, mientras dure la declaratoria de emergencia sanitaria. Empero, esta decisión se asumió tras los bloqueos que iniciaron los sectores denominados antivacunas en Cochabamba y La Paz la jornada de este martes.

Estos sectores consiguieron, por lo menos hasta ahora, parte de su demanda, pero anunciaron que se busca la derogación de los decretos que obligan a presentar el carnet de vacunación en espacios públicos y privados donde existe aglomeración de personas.

El anuncio de la presentación del carnet de vacunación logró, por algunas semanas, que gran parte de la población que no había recibido las dosis correspondientes acuda de inmediato a los puntos establecidos de inmunización para tener este documento y no tropezar con problemas especialmente en las entidades bancarias.

Sin embargo, una vez que se anunció una flexibilización y ahora la suspensión de la presentación del carnet, los que aún no recibieron las dosis de la vacuna anticovid se relajaron y dejaron de asistir a los puntos de inmunización, lo que les hace blanco fácil del coronavirus, es decir, son más propensos a sufrir los efectos más perniciosos de la enfermedad.

Las autoridades de salud reportan insistentemente que de todas las personas enfermas con coronavirus que están en terapia intensiva, más del 90% no tiene la vacuna, por lo que exhortan a la población a protegerse.

La decisión de ya no exigir el carnet de vacunación implica, primero, que los grupos antivacunas tienen un gran peso porque con una sola movilización lograron torcer el brazo al Gobierno.

Además, la suspensión de la presentación del carnet de vacunación es un franco atentado contra la salud de los bolivianos, porque eso significa que un mayor porcentaje de personas ingresará a terapia intensiva, lo que puede derivar en un colapso del sistema de salud, como aconteció en las primeras olas de la pandemia cuando no había espacio en las unidades de terapia intensiva, escasez de oxígeno medicinal y los medicamentos se vendían a precios exorbitantes.

Es más, actualmente no se encuentran espacios disponibles en las unidades de terapia intensiva para internar a pacientes críticos, por lo que las familias los tienen en sus hogares, en espera, hasta que se desocupe una cama.

El Gobierno tendrá que evaluar si la suspensión de la presentación del carnet de vacunación es una opción para el país, o, por el contrario, se trata de un desatino que atenta contra la vida de todos los bolivianos.

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