Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 06 de agosto de 2020
  • Actualizado 18:16

Áñez y las viejas prácticas

Áñez y las viejas prácticas

"La característica más destacable de la campaña fue la ausencia de equidad en la competencia, debido a los limitados recursos disponibles por la oposición en contraste con los vastos recursos del Estado movilizados por el MAS, en particular los medios de comunicación estatales, las obras públicas y los funcionarios del Estado". Esta es una de las conclusiones que la misión de observadores electorales de la Unión Europa (UE) emitió en su informe sobre los anulados comicios presidenciales del pasado 20 de octubre.

Sus observaciones no dejan de tener razón y hacen alusión al comportamiento que tuvo el candidato oficialista de entonces. Por ello, en el extenso documento que difundió y entre las muchas recomendaciones que hizo, sugirió al Gobierno transitorio “prohibir todo uso ilícito de recursos del Estado en la campaña electoral”.

Ahora que la presidenta transitoria Jeanine Áñez ha decidido postularse a la Presidencia, luego de haber indicado en más de dos oportunidades que no sería candidata porque su principal misión era llevar adelante los comicios generales y pacificar el país, está en la obligación de cumplir y hacer cumplir la recomendación de la UE.

Lo mismo deberá hacer el Tribunal Supremo Electoral (TSE), que sin distinción alguna y en apego a la ley, está en la obligación de sancionar drásticamente a quien se atreva hacer uso de los recursos del Estado. Esto no excluye a la candidata del oficialismo, quien debe ser la primera en dar el ejemplo y evitar las viejas prácticas que ella y los otros políticos criticaron reiterativamente.

Aunque lo ideal habría sido que el Presidente y Vicepresidente de turno que busquen la repostulación, renuncien 90 días antes de la elección, así como lo deben hacer autoridades en función pública.

Lamentablemente, la nueva Constitución Política del Estado, que fue hecha a medida del exgobernante, señala en su artículo 238, numeral 3,  que no podrán acceder a cargos públicos electivos “quienes ocupen cargos electivos, de designación o de libre nombramiento, que no hayan renunciado a estos, al menos tres meses antes al día de la elección, excepto el Presidente y el Vicepresidente de la República”.

A Áñez le ampara ese artículo y le posibilita a ser Presidenta y candidata presidencial a la vez, situación que es criticada por muchos sectores. Sin embargo, para evitar que esto vuelva a suceder en el futuro, los políticos deberían ser más sensatos y pensar ya en modificar el artículo 238 para que en el juego electoral todos los candidatos participen en igualdad de condiciones. Aunque se niegue, ser Presidente y candidato a la vez es altamente ventajoso para sacar rédito político, en este caso más votos.