Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 29 de octubre de 2020
  • Actualizado 22:24

Áñez y la disputa entre ministros

Áñez y la disputa entre ministros

Una nueva crisis sacude el gabinete de Jeanine Áñez. En menos de cuatro horas, tres ministros se alejaron del Gobierno, dos renunciaron y el otro decidió "limpiar su escritorio" y abandonar a la Mandataria antes de que sea retirado del cargo.

Una ola de especulaciones se tejen alrededor de los cambios. Algunos hablan de "peleas" internas entre militantes de Demócratas, mientras que otros consideran que hay una pugna entre "cambas y collas" dentro del gabinete. Lo cierto es que dos de los tres ministros que abandonaron a la Presidenta, Oscar Ortiz y Óscar Mercado, "culparon" al ministro de Gobierno, Arturo Murillo, de ser la "manzana de la discordia" en el Gobierno.

Todo indica que la crisis dentro del partido de la Mandataria se desató tras el anuncio de retirar su candidatura para las elecciones generales del 18 de octubre y decidir que tampoco participarían con candidatos uninominales.

En los 10 meses de gestión de Áñez se cambiaron a tres ministros de Economía y Finanzas Públicas, tres en la cartera de Salud, dos en el Ministerio de la Presidencia, tres en Planificación, tres en Desarrollo Productivo, tres en Minería, dos en Comunicación y dos en Educación.

Llama la atención la forma en que Ortiz, otrora hombre fuerte del Gobierno, deja el cargo de ministro de Economía, cartera "clave", sobre todo en estos momentos en que el país se debate en una profunda crisis económica provocada por los conflictos de octubre y noviembre del año pasado tras las elecciones fraudulentas y debido a los efectos del coronavirus.

Pero, Ortiz no solo desempeñaba un cargo importante en el Gobierno, sino que también era el hombre "fuerte" desde el punto de vista político, ya que es uno de los principales líderes de Demócratas.

Solo hay que recordar que el 8 de julio, cuando fue posesionado en el cargo, Ortiz dijo que tenía el encargo de la Presidenta de reactivar el aparato productivo y económico del país, y generar empleo.

Lo preocupante es que la crisis de gabinete se presenta a menos de 20 días de las elecciones generales y a poco menos de dos meses de dejar el poder, si es que no hay segunda vuelta electoral, y tres meses, si hay balotaje.

Esperemos que esa transición no afecte la gobernabilidad y la ejecución de proyectos destinados a reactivar el aparato productivo y la economía del país. Las pugnas políticas internas o los intereses y ambiciones personales no pueden anteponerse al bienestar de los más de 11 millones de bolivianos.

Sin embargo, todo indica que en el barco de la Mandataria los tripulantes tienen serias disputas, que ni la propia capitana, en este caso Áñez, puede controlar.

Es una pena que el Gobierno tenga problemas internos, cuando se requiere  mayor estabilidad y acciones para evitar que el barco se hunda. Ojalá que los nuevos pasos que dé la Mandataria sean certeros y no se equivoque como lo ha venido haciendo desde el anuncio de su candidatura, hoy retirada.