Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 04 de julio de 2022
  • Actualizado 17:14

Alegatos por el Silala

Alegatos por el Silala
Una delegación liderada por el canciller Rogelio Mayta tiene la histórica responsabilidad de convencer al tribunal de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, con argumentos convincentes, que las aguas del Silala se originan en manantiales y no provienen de un río internacional, tal como alega Chile.
Después de que Chile presentara sus alegatos orales el pasado viernes 1 de abril, este lunes 4 es turno del equipo boliviano que, según información de la Cancillería boliviana, preparó la estrategia con sumo cuidado y tomando en cuenta todos los antecedentes históricos sobre el Silala.
Este tema llegó a La Haya, con sede en Países Bajos, después de que Chile interpusiera una demanda, en julio de 2016, bajo el argumento de que las aguas del Silala provienen de un río internacional. Bolivia entregó la contrademanda en 2018.
El objetivo de Bolivia, al asegurar que las aguas del Silala nacen en manantiales en territorio nacional, es que Chile pague por el uso de este recurso natural, el cual es utilizado principalmente para el desarrollo de su industria en la región norte del país trasandino.
Incluso surgieron voces en Potosí de que Chile debería resarcir a Bolivia económicamente por los más de 100 años que ha explotado estas aguas para lograr el desarrollo minero en el norte de ese país.
En 2008, tras reclamo del Gobierno boliviano, se llegó a un preacuerdo con Chile, país que había aceptado pagar 2 dólares por cada metro cúbico de agua, pero que al final no se concretó por la oposición de algunos sectores, tal es el caso del Comité Cívico de Potosí.
Por estos antecedentes, la comisión de expertos que representa a Bolivia tiene una misión trascendental, histórica, para hacer prevalecer los derechos que tiene el país sobre las aguas del Silala.
Para lograr este cometido, la delegación tendrá que esgrimir argumentos sólidos, con documentación que no se pueda rebatir. Desde ya, Roberto Calzadilla, embajador boliviano en Países Bajos y agente del caso ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), en su primer comunicado afirmó: “El Silala es un curso de agua internacional artificialmente mejorado, que nace en Bolivia de varios manantiales y fluye aguas abajo. Una empresa anglochilena hizo canalizaciones, en territorio boliviano, que mejoraron sustancialmente el caudal de agua, del que hasta la fecha continúan beneficiándose empresas chilenas”, señaló en referencia a las conclusiones de un estudio efectuado por el Instituto de Hidráulica Danés (DHI). Otras de las razones son que Chile no tiene ningún derecho adquirido para hacer uso del total del caudal del Silala, porque Bolivia tiene el derecho de disponer sobre las canalizaciones hechas en su territorio y porque en los cursos de agua internacional rige la regla del uso equitativo y razonable en beneficio de ambos países.

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