Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 26 de febrero de 2020
  • Actualizado 16:16

Ajustes necesarios en la Anapol

Sentar precedente

Los procesos judiciales pendientes en contra de los implicados en el caso de los cobros ilegales en Anapol, tienen que ser impulsados hasta que se sancione a los culpables.  

Ajustes necesarios en la Anapol

Uno aprende de los errores, es una frase utilizada con frecuencia para mostrar que, lo natural en el ser humano es que no cometa los mismos yerros dos veces. Al parecer, el Gobierno de transición de la presidenta Jeanine Áñez decidió “cortar por lo sano” la posibilidad de que existan irregularidades en el proceso de admisión de postulantes a la Academia Nacional de Policías (Anapol) y a las facultades técnicas policiales, como ocurrió en la anterior gestión gubernamental.

Cabe recordar que, en diciembre del 2018, más de 1.000 postulantes a la Anapol se sometieron al proceso de admisión. Después de varias denuncias de padres de familia, se realizó una investigación que confirmó que una organización conformada por algunos policías y personal que participaba en la toma y evaluación de las pruebas, se dedicó a cambiar los exámenes de ingreso para favorecer a candidatos que habían pagado 1.000 de dólares.  Ante esa situación, en marzo del 2019, se anuló ese proceso. 

Con estos antecedentes, hace una semana comenzaron las inscripciones para la presente gestión, pero con una nueva modalidad de ingreso, con otros estándares de calidad y seguridad. Desde ahora, los exámenes no los tomará la misma Policía, sino que estarán a cargo de una universidad privada, seleccionada por el Gobierno, lo que garantizará transparencia para todos los postulantes.

Esta decisión es aplaudible, por lo que se deberían crear los mecanismos que garanticen que esta modalidad de admisión se mantenga a futuro, puesto que se debe optimizar las condiciones de ingreso a una entidad que es de vital importancia para toda la sociedad. 

No hay que olvidar que la Academia de Policías tiene la misión de formar a las nuevas generaciones de la institución policial, y tiene que hacerlo de una manera que las fortalezca y comprometa con la enseñanza de los valores institucionales, que les permita desarrollar sus funciones con profesionalismo.

Por su parte, los postulantes a la Anapol  deben estar conscientes de que la profesión  que quieren estudiar conlleva mucha responsabilidad, puesto que, a su egreso como policías, se convertirán en funcionarios al servicio de todos los ciudadanos.  

Un buen policía no solo necesita conocimientos profesionales y unas buenas aptitudes físicas, sino también convicciones éticas y morales.