Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 19 de octubre de 2021
  • Actualizado 07:30

Ajuste de cuentas y narcotráfico

Ajuste de cuentas y narcotráfico

En los últimos dos meses se conocieron tres casos, posiblemente de ajuste de cuentas por narcotráfico, en los que dos personas fueron acribilladas y una secuestrada. Dos de los hechos ocurrieron en Cochabamba y uno en Santa Cruz.

En el municipio de Sacaba (Cochabamba), la Policía vinculó el asesinato de Orlando Q.M, de 45 años, por dos disparos de arma de fuego, a un ajuste de cuentas por narcotráfico. Un hecho similar ocurrió en la avenida Beijing, el 27 de julio, cuando Jhonny F.C murió tras recibir tres impactos de bala, mientras estaba en su camioneta. En este caso se maneja también un posible ajuste de cuentas por tráfico de drogas.

En las últimas horas se conoció el rescate de Erwin S.Ch, en Santa Cruz, quien habría sido secuestrado por personas ligadas al narcotráfico.

En dos de los tres casos, los delincuentes perpetraron los crímenes a sangre fría, a plena luz del día y ante la presencia de personas que transitaban cerca. Estos hechos deben ser llamadas de atención urgentes para las entidades que brindan seguridad a la población, antes de que la violencia desmedida empiece a crecer como una bola de nieve.

Los dos asesinatos a sangre fría tienen que ser investigados hasta ser esclarecidos completamente, para aprehender a los responsables y sancionarlos con la pena máxima de cárcel. Así se enviará un mensaje claro a quienes utilizan la violencia en actos criminales, que las fuerzas del orden no permitirán que sigan actuando impunemente.

Salvando las diferencias abismales que existe entre Bolivia y México, este último país es un ejemplo de lo que no se debe permitir. Las cifras de asesinatos, violaciones o secuestros, como parte de los ajustes de cuentas son incalculables, y cada día la violencia crece y es más sanguinaria.

Por eso, no está de más advertir que la violencia es un fenómeno que crece rápidamente si las fuerzas del orden no actúan con todo el peso de la ley contra los criminales y dejan que los hechos perpetrados queden en la impunidad.

Las personas que salen a las calles para ir a trabajar o simplemente a caminar, así como las que se quedan en sus hogares, deben tener la garantía de que estarán sanas y salvas, sin que ningún pistolero se acerque para disparar a sangre fría, sin importar que haya o no transeúntes por el lugar.

Hasta hace algunos años era difícil imaginar asesinatos como los que se perpetraron en vías públicas de Cochabamba. Por eso es imprescindible cortar con esta cadena de violencia sin pérdida de tiempo, desarticulando, si las hubiese, cualquier organización criminal que se dedica a los secuestros, narcotráfico o ajuste de cuentas. Eso está en manos de las instituciones preparadas y equipadas para este fin y es urgente que realicen esta tarea hoy.

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