Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 03 de abril de 2020
  • Actualizado 19:28

Aislados, rechazados y en medio de pugnas políticas

Aislados, rechazados y en medio de pugnas políticas

El rechazo a que 157 personas que llegaron de Chile sean aisladas en la ex Villa Suramericana, como medida preventiva para evitar el contagio del coronavirus, devela cómo las autoridades nacionales y departamentales están tratando el tema de la pandemia en la Llajta, y la intolerancia de algunos pobladores.

Los compatriotas que ingresaron al país por Pisiga deben mantenerse aislados durante 14 días, como una medida preventiva. Mientras no presenten síntomas, ellos no tienen el maldito virus que oficialmente afecta a menos de una treintena de personas en Bolivia.

Los vecinos de los alrededores de la ex Villa Suramericana, tras conocer la llegada del grupo, decidieron bloquear el ingreso e impedir que entre agua, comida y personal de salud al lugar. La ignorancia volvió a imperar.

La  gobernadora de Cochabamba, Esther Soria, afirmó que el lugar "no estaba preparado" (para ser zona de aislamiento) y desconocía que ese grupo llegaría a La Tamborada. Según su versión, recién a las 8:30 horas se enteró. Reclamó por la falta de coordinación con instancias nacionales.

La respuesta del Gobierno transitorio no se hizo esperar; el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, afirmó que el Servicio Departamental de Salud (SEDES) tenía conocimiento de habilitar la ex Villa como un centro de cuarentena y que "en su momento no se dijo que no estaba en condiciones" para cumplir ese objetivo. Muy a su estilo, advirtió con encarcelar a los que no estén cumpliendo con su trabajo para precautelar la salud de los bolivianos.

En Cochabamba, vemos cierta disputa política entre las autoridades departamentales y nacionales, quienes parecen no ver que primero está la vida del pueblo, aquel al que le prometieron trabajar, a aquel al que enamoraron con miles de promesas a cambio de conseguir su voto en época electoral. 

Lo que pasó la mañana de ayer, nos demuestra también que aún no tenemos preparados los lugares para aislar a las personas que tengan el COVID-19. Si bien hay algunos sitios designados, en la práctica no están listos para trasladar a las personas y, de seguro, tampoco reúnen las condiciones de infraestructura, con personal y equipamiento adecuado para hacer frente al temible virus.

Santa Cruz, departamento que tiene la mayor cantidad de casos confirmados del país, ya tomó acciones y no solo tiene hospitales preparados, sino también clínicas privadas y hasta clubes deportivos han puestos a disposición de la Gobernación sus instalaciones.

En la Llajta, las autoridades departamentales y nacionales deben dejar de lado sus intereses políticos e, incluso, personales para comenzar a trabajar de forma coordinada y hacer frente al temido y mortal coronavirus.  Los cochabambinos necesitan estar preparados con infraestructura, equipamiento y personal para que, si los casos se incrementan, se tenga una respuesta oportuna, adecuada y profesional. 

Las discusiones, amenazas o búsqueda de protagonismos personales o políticos no tienen cabida en estos momentos de crisis. Se deben deponer actitudes y dar paso al diálogo y la coordinación, sobre todo, pensando en el bien común.