Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 19 de septiembre de 2021
  • Actualizado 15:22

Agua para riego y falta de previsión

Agua para riego y falta de previsión

Mientras cientos de litros de agua se desfogan cada día desde Misicuni hacia un canal, en el Valle Alto la poca cantidad de agua que se almacena en la represa de la Angostura es disputada por grupos que están urgidos de este líquido elemento.

El agua que se almacena en la represa de la Angostura es utilizada esencialmente para regar los cultivos que todavía quedan en el Valle Bajo y Central, pero en algunas gestiones se tuvo que racionar al extremo este recurso natural debido a la escasez de lluvias.

En los últimos días se suscitaron nuevamente problemas entre los denominados regantes y los pobladores de la Angostura que se disputan los pocos cientos de litros que aún no se han utilizado de la represa. Los regantes bloquearon varios puntos de las carreteras que unen a Cochabamba con La Paz (occidente) y con Santa Cruz (oriente).

Este conflicto, que se arrastra desde hace varios años, puede ser resuelto con el agua que se almacena en la represa de Misicuni, pero por falta de previsión de los alcaldes de los municipios del eje metropolitano no se utiliza eficientemente este recurso que podría llegar hasta los sembradíos.

Una de las demandas de los regantes es que el agua que se almacena en Misicuni se utilice para regar las hectáreas de cultivos que quedan aún en el valle, además de otras regiones del departamento.

El vicepresidente de los regantes de la Angostura, Vladimir de la Barra, precisó que la falta de agua para regar los cultivos se extiende a municipios como Arani, Punata, Colomi y Tiraque, entre otros.

La solución a este acuciante problema pasa también por usar en forma eficiente el agua almacenada en la represa de la Angostura, además de implementar otras pequeñas represas o atajados para acumular agua en época de lluvias y utilizarla en periodos de sequía.

Este es un tema de suma importancia porque se trata de la producción de alimentos para abastecer a la población de la región. Porque si se deja de cultivar alimentos en el valle de Cochabamba, la población tendrá que recurrir a otros departamentos o, como sucede actualmente, comprar de países vecinos, profundizando la dependencia y dejando de lado la soberanía alimentaria.

Las autoridades de los tres niveles de gobierno tendrán que trabajar, de forma urgente, en la elaboración de proyectos que permitan resolver la escasez de agua, con medidas creativas, invirtiendo suficientes recursos económicos y humanos.

Porque si no se implementan medidas inmediatas, el día de mañana estarán enfrentados no dos grupos, sino tres o cuatro o más sectores de la sociedad que se disputarán un bien tan preciado como es el agua, tanto para riego como para consumo humano. Estamos a tiempo de impedir que eso suceda.

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