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  • Diario Digital | jueves, 06 de mayo de 2021
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Un adiós para un “D10S”

Un adiós para un “D10S”

El mundo está de luto. Un paro cardiorespiratorio acabó con la vida de uno de los más grandes futbolistas que haya tenido la humanidad: Diego Armando Maradona Franco.  Murió el hombre, pero la leyenda, la figura, el legado del deportista seguirá en el mundo por la eternidad y permanecerá en la retina y la mente  de todos los que tuvieron el privilegio de jugar con él  y de los millones de mortales que vieron sus magistrales jugadas y sus incomparables goles que dejaron a todos boquiabiertos.

El Pelusa no solo despertaba amores, sino también desamores a lo largo del mundo, pero, hay algo que nadie podrá poner en duda y eso fue su majestuosidad y dominio del balón, algo que lo colocó en el sitial más alto de la historia del fútbol.

Nació en Villa Fiorillo, un humilde barrio de Buenos Aires (Argentina), pero  sus incuestionables  habilidades lo llevaron a tocar el cielo con las manos.

Diego es un ejemplo de todo lo que se puede lograr con talento, pero también con perseverancia. Salió de un barrio pobre, deprimido; logró lo que pocos en el fútbol pudieron, al menos en su época.

Su genialidad le abrió las puertas de la Selección de Argentina y los mejores clubes del mundo.

Los logros futbolístico del “D10s”, como lo bautizaron sus seguidores, son innumerables. Solo a modo de destacar algunos, podemos mencionar que fue campeón del Mundial Juvenil en 1979, campeón del mundo con Argentina en 1986 y disputó su último partido con la Albiceleste el 25 de junio de 1994 contra Nigeria en el Mundial de ese año. Con el club italiano Napoli ganó la Copa de la UEFA y con su “amor eterno” Boca Junior también alzó la orejona en su país natal.

El 10 fue todo un personaje. No solo es reconocido por su faceta de jugador, sino  por comentarista deportivo, entrenador de la Selección de su país y de varios clubes en diferentes partes del mundo, y la hizo hasta de cantante.

También ingresó a la vida política, aunque nunca fue candidato a nada. Se codeó con líderes de la talla de Fidel Castro y Hugo Chávez. Nunca ocultó su inclinación con la ideología izquierdista.

Hasta ahí todo muy bien, pero la faceta oscura de Maradona fue la que al final, de alguna manera, lo llevó a la muerte.

Nunca logró salir del mundo de las drogas y el alcohol. Hizo de todo, pero las garras de esos dos males siempre lo alcanzaron y no lo dejaron en paz.

Ese lado negativo es el que nadie quisiera recordar, porque no solo tuvo efectos en el Diego futbolista profesional, sino que alcanzó a su familia, amigos y al final acabó con su vida, cuando apenas había cumplido 60 años.

Más allá de lo negativo, está claro que el mundo recordará a Maradona como lo que fue: uno de los mejores futbolistas de la historia, por no decir el mejor, el resto solo será un traspié en su camino. 

El mejor

El mundo llora la muerte de un grande, un futbolista, un personaje que marcó un antes y un después en el balompié. 

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