Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 21 de septiembre de 2020
  • Actualizado 21:00

Acuerdo, ley y radicales

Acuerdo, ley y radicales

Un acuerdo entre las tres fuerzas políticas de la Asamblea Legislativa Plurinacional, Movimiento Al Socialismo (MAS), Unidad Demócrata (UD) y Partido Demócrata Cristiano (PDC), viabilizó la aprobación de la ley que oficializa el 18 de octubre como la fecha inamovible para que se realicen las elecciones generales en el país y más de seis millones de bolivianos elijan al nuevo Presidente o Presidenta que gobernará Bolivia en los próximos cinco años.

Luego de que el Parlamento sancionara la norma y casi de inmediato, la presidenta Jeanine Áñez, la promulgó en presencia de representantes de organizaciones internacionales como la Unión Europea y la Organización de Naciones Unidas, así como de la Iglesia católica.

Se pensaba que con esa ley volvería la paz al país, o al menos habría una tregua hasta la realización de los comicios, y que los bloqueadores suspenderían las medidas de presión. Sin embargo, la Central Obrera Boliviana (COB) y el Pacto de Unidad patearon el tablero y rechazaron la norma porque, según ellos, los parlamentarios la hicieron “a espaldas del pueblo”, por lo que ratificaron que seguirán en la protesta hasta que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) apruebe la fecha que propusieron que es el 11 de octubre.

Asimismo, Felipe Quispe, El Mallku, ratificó que seguirán bloqueando los caminos en el altiplano paceño hasta que renuncie Áñez.

Las actitudes de estos tres sectores, dos de ellos vinculados al MAS, solo demuestran su intransigencia y poco interés en el país y en los bolivianos, ya que, al parecer, lo único que hacen es anteponer sus propios intereses político partidarios antes de pensar en el bien común.

Las organizaciones políticas, por segunda vez, han alcanzado consensos para viabilizar la ley de postergación de las elecciones generales, demostrando el compromiso que tienen con el país y, sobre todo, considerando que Bolivia está viviendo una emergencia por la presencia del coronavirus, que ya contagió a más de 95 mil personas y mató a más de 3.800.

Se sabe que por los bloqueos que no permiten el traslado de insumos médicos, pero, principalmente de oxígeno, habrían muerto más de 40 personas. A eso se suman las millonarias pérdidas económicas de varios sectores que comercializan sus productos dentro y fuera del país.

Bolivia necesita del compromiso de todos. La crisis social, económica, política, pero, sobre todo, el tema de la pandemia debe ser encarado de forma conjunta entre gobernantes y gobernados. No es momento de egoísmos ni de sacar réditos aprovechando la coyuntura; el país está sumido en serios problemas y solo con la ayuda de todos podrá solucionarlos.

Ahora debe ser el Gobierno que de verdad gobierne y ponga orden en el país. No debe esperar que grupos contrarios a los que bloquean consoliden el anuncio de ser ellos mismos los que retiren las piedras de los caminos y esto desate enfrentamientos que puede derivar en el derramamiento de sangre. Asimismo, quienes están en la Asamblea y son partidarios de los grupos que se resisten a levantar los bloqueos, busquen los mecanismos para ayudar a pacificar el país. Los que alcanzaron el acuerdo para la ley y los que la promulgaron tienen la obligación de hacer que paz vuelva a Bolivia.