Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 29 de junio de 2022
  • Actualizado 23:37

Acoso e impunidad en universidades

Acoso e impunidad en universidades

El acoso a estudiantes en universidades de Bolivia es moneda común, pero muchos casos no son denunciados por las víctimas, que prefieren callar para evitar mayores perjuicios en el avance de su carrera profesional. Las que lo hacen, incluso, son procesadas por difamación y calumnia como en el caso denunciado contra un docente de la universidad pública cochabambina, que hace unos días fue develado por una estudiante que clama justicia y advierte que hay vídeos que supuestamente prueban que existe más víctimas de acoso.

Desde hace tiempo, algunas denuncias en universidades de Cochabamba y otras ciudades del país se han hecho públicas, pero muchas han quedado en la nada porque sencillamente las autoridades de justicia, casi como siempre, no hacen su trabajo e incurren en la famosa retardación, y las máximas autoridades de las casas de estudios superiores prefieren hacerse de la vista gorda o realizar anuncios de investigación que nunca se concretan.

La impunidad reina, porque sencillamente muchos docentes sindicados de acoso continúan trabajando como si nada hubiese sucedido, es más, se declaran víctimas. Hay casos de quienes incluso citan en moteles o domicilios particulares para supuestamente hablar de la nota, cuando lo correcto es conversar en la universidad y bajo ninguna presión  o condicionamiento.

En el caso revelado la semana pasada contra un docente de la carrera de Ingeniería de Alimentos de la universidad estatal en Cochabamba, la estudiante dijo que el catedrático comenzó a acosarla desde que se negó a asistir a parrilladas organizadas por él en 2020, cuando Bolivia atravesaba lo peor de la pandemia del COVID-19. "Forzaba a ir a parrilladas, a la casa de su hermana y otros lugares, justo en época de pandemia. El docente no era consciente y no respetaba la salud ni la situación", dijo la joven a este medio de comunicación y agregó que desde entonces es humillada y maltratada por el profesor. Asegura que es la última materia que le queda para egresar y teme no pasar.

Este caso no puede ni debe quedar en la impunidad; las autoridades judiciales y de la U deben aceleran las investigaciones y esclarecer. Es importante que la universidad se preocupe y ocupe de indagar si existen otros casos o víctimas que sufren en silencio para evitar ser perjudicadas en su carrera.

Asimismo, es preciso que las instituciones que velan porque la mujer tenga una vida libre de violencia abran sus puertas para brindar apoyo psicológico y jurídico a las víctimas, para activar procesos.

Las víctimas no pueden ni deben seguir callando. Hay quienes dicen que en algunas universidades del país, el acoso se ha naturalizado, situación que debe preocupar a las autoridades y asumir acciones urgentes.

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