Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 10 de diciembre de 2019
  • Actualizado 08:58

No acallemos en nombre de la democracia

No acallemos en nombre de la democracia

¡Basta de amenazas y amedrentamientos a la prensa! En democracia, debe imperar la libertad de expresión, sino ¿de qué democracia hablamos?

Durante el mes de conflictos político y social que vivió el país, la prensa fue blanco de ataques, por suerte no de balas, aunque varios periodistas estuvieron en medio del fuego cruzado, sobre todo, durante los enfrentamientos que se registraron en Huayllani, Sacaba.

Es preocupante saber que el asedio de gente intolerante obligue a un reconocido caricaturista como Alejandro Salazar, más conocido como Al-Azar, del diario paceño La Razón, dejar de publicar sus viñetas políticas.

Desde ayer, el espacio destinado a la caricatura en la página editorial de La Razón está vacía y así seguirá “hasta que vengan tiempos mejores”.

"Más allá de las críticas que puede generar toda opinión en el marco del pluralismo y el debate público, las caricaturas de Al-Azar han sido contestadas, en especial en redes sociales, con profusión de insultos y amenazas. Todo en nombre de la democracia, a tono con este periodo tan activo en persecución política y 'lapidaciones' por pensar diferente" se explica en la edición impresa de La Razón.

El asedio del que es víctima Salazar, tres veces Premio Nacional de Periodismo en la categoría Caricatura, por supuesto que indigna al gremio periodístico, que a través de las redes sociales ha expresado su solidaridad y ha cuestionado que a título de defender la democracia se tenga que atacar, otra vez más, a la prensa.

Sus caricaturas pueden ser duras, pero nadie tiene el derecho de atacarlo, insultarlo y, mucho menos, de hacer que se vea obligado a dejar de expresar lo que piensa.

“El caricaturista Alejandro Salazar deja de publicar en #Bolivia fruto de amenazas y ataques. Una muestra de que es imprescindible que autoridades del Estado llamen a respetar el pluralismo e investiguen ataques a libertad de expresión”, escribió en su cuenta de Twitter el relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edison Lanza. 

En ese sentido, el Estado boliviano no solo debe llamar a respetar el pluralismo, sino a investigar las agresiones de las que fueron víctimas casi un centenar de periodistas y la veintena de medios de comunicación que fuimos afectados durante los conflictos. 

A pesar de que la tensión ha disminuido paulatinamente, en las redes sociales todavía se observan ataques desmesurados tras algunas publicaciones, sobre todo, de orden político. La prensa no trabaja para agradar o atacar a nadie, simplemente informa e investiga. 

El hecho de que a uno u otro no le guste  una publicación, no debe llevar, en ningún caso, a adoptar medidas radicales como el hecho de amenazar o insultar. La tolerancia debe primar ante todo. No todos pensamos igual. Todos debemos entender que no hay democracia sin libertad de expresión y que sin libertad de expresión no hay democracia.