Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 26 de junio de 2022
  • Actualizado 22:23

Tan distintos, tan humanos

Tan distintos, tan humanos

Dos episodios, varias constataciones. Primer episodio: Tras iniciarse los alegatos tanto chilenos como bolivianos por el caso Silala, se me ocurrió preguntar a un millennial, ¿qué consecuencias consideraba se presentarían si el fallo era adverso para Bolivia? Muy pronto, de una manera categórica y muy seguro de sí, me respondió: Ese es un tema que no nos preocupa. A diferencia de ustedes que son de otra generación y que consideran que nos jugamos el destino de nuestras vidas en el fallo, para nosotros no tiene relevancia. Se reafirmó diciendo: para ustedes todo gira en torno al análisis del contexto y discúlpame la vida es más simple.

Segundo episodio: Aprovechando los feriados de pascuas emprendimos un viaje con una mezcla de tramos terrestres y finalmente aéreos, para llegar al destino. Nuestro argumento principal, una oferta de boletos de avión que lo justificaba. Nuevamente un millennial al escuchar el detalle de la aventura, nos dijo: No entiendo, todo lo que ahorran en los boletos, lo gastan con los dos largos días de viaje y de retorno.

Diferencias intergeneracionales que muestran que para los millennials la preocupación es global y no particular. Que lo que les quita el sueño –hasta convertirlos para algunos en la generación deprimida- es la meta y no tanto el camino recorrido. Como señalan, sus deseos se resumen en “Lo quiero todo y lo quiero ahora”. 

Como crecieron en medio de las tecnologías -son nativos digitales- su manera de encarar la vida es distinta. No les interesa comprarse una casa, por su inseguridad laboral, pero, además, ¿para qué quererla?, si tienen AirBnB. Es mejor si tienen el último celular en mano y si pueden hacen lo mismo con el auto, que debe ser también último modelo.

Sus banderas e ideales son más volátiles, no están arraigados en viejas consignas como patria o muerte, o con ideales de las izquierdas de los rebeldes, ni en viejas utopías revolucionarias. Son ambientalistas, animalistas y muchos son veganos. Practican el mindfulness y el yoga. Prefieren una mascota a la cual llaman hijos que enredarse y problematizarse con hijos de a deveras.  

En lugar del rock optan por la “música que me gusta”. Y para ellos el mundo acaba cuando se cae el internet o dejan olvidado el smartphone. Aclaro, no es una crítica, es solo la explicación de un largo viaje.

SERENDIPIA

DINO PALACIOS

Ciudadano

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