Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 27 de noviembre de 2022
  • Actualizado 17:06

Siempre puede ser peor

Siempre puede ser peor

Parecería que los seres humanos hemos inventado la frase “siempre puede ser peor” para sentirnos mejor. ¡Qué mal estamos! ¿pero viste el Perú? Ellos sí que están mal. 

O qué mal me veo, pero viste a la vecina, ella sí que está gorda. ¿Cómo me queda el vestido?, seguro mejor que a esa señora, que parece una ballena. A veces, no basta creernos mejor, sino terminamos agrediendo al otro.

Incluso lo usamos para consolar a los otros. Yo sí que estuve peor que tú. Ellos sí que la están pasando mal. O a la inversa, lamentándonos de nuestro infortunio. A mí cuando me pasó realmente me sentía mal. O una mezcla de ambas situaciones; a mí cuando me dio el coronavirus me dejó en cama molido, en cambio a ti te tocó muy suave.

Es como que nos quitamos el derecho a sufrir o pasarla mal, a asumir que estamos mal y que pronto pasará, pero no porque otros estén peor o porque a otros les va peor. A asumir que estamos mal y que pronto pasará, pero no porque otros estén peor o porque a otros les va peor, sino porque así es.

Es un recurso psicológico o muletilla, que usamos mentalmente para mitigar o deformar la cruda realidad y no encararla. Muchas veces en la lógica de evadir la responsabilidad propia, tratando de echar la responsabilidad sobre cualquiera que fuera, siempre el otro y no uno mismo. Incluso el destino.

Al mismo tiempo en el afán de encarar lo nefasto, cruel o maligno, los seres humanos recurrimos a la posibilidad de movilizarnos a partir de algo positivo, como punto de partida o arranque, que nos permita movilizarnos o hacer algo. Por ello recurrimos a atribuirle al otro un designio peor que el nuestro.

Siempre pasa. “Mal de otros, consuelo de tontos” decía mi tío. Sucede en el interior de mucha gente, un pequeño latido que nos hace sentir que si el otro está peor yo estoy mejor. 

A pesar de lo complejo que pueda ser el tema, con sus múltiples aristas, connotaciones, causas y consecuencias, es sin duda muy terrenal o humano. No quiero juzgar, ni criticar, ni siquiera pensar que yo soy distinto. Podría escribir porque así también soy yo, o así me veo algunas veces. Podría ser también que hemos creado un mecanismo que nos ayuda, los seres humanos no podemos inundarnos de sensaciones negativas y seguir enteros. Lo cierto es que, en este momento, podría ser peor.

SERENDIPIA

DINO PALACIOS

Doctorante en Ciencias Políticas  y Jurídica

[email protected]

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad