Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 06 de octubre de 2022
  • Actualizado 13:39

¿Qué comprar en Alasitas?

¿Qué comprar en Alasitas?

Cada año, muchos bolivianos llenos de esperanza acudimos a comprar miniaturas en la fiesta del Ekeko, la de los más bajitos, las Alasitas.

Las miniaturas van desde billetitos, siempre mejor si son dólares o euros; los pasajes y pasaportes que nos llevarán al reencuentro con el mundo;  incluso los comestibles para el hogar, vehículos, casas y terrenos. En algún tiempo se vendieron muy bien títulos de maestrías y doctorados. 

Lo que a nadie se le ocurre es lo que mi padre reclamaba, un certificado de caballero. “Cualquiera es licenciado, pocos somos caballeros”, solía decir.

Cuando éramos niños esperábamos esta festividad casi como a la Navidad. De universitarios nos desesperábamos por leer los en antaño geniales periodiquitos, por los desafíos de las canchitas con “manga” incluida. En algún tiempo eran el sitio ideal para el api y los buñuelos.

Con millenials y zetas funcionan muy bien las ceremonias de  matrimonios con certificados incluidos, para ellos posiblemente ese es el único escenario posible para eso. Seguramente, para los antivacunas, este año circularán los certificados de “no vacuna” que les garanticen su libre circulación por un mundo que los repudia.

Las casaderas se comprarán su gallo. Pero creo que lo que  habría que  inventar sería algo para que haya menos feminicidios en el país; tal vez un certificado de denuncia que garantice que las autoridades hagan algo o una nave que lleve al agresor a la dimensión desconocida.

Para el 24 ya habremos conocido -si el “presi” se anima- al nuevo ministro de Salud, al de Gobierno y al de Justicia. Por tanto, nuevos ministros no es algo que podamos pedir. Tal vez deberíamos buscar un gobernante que gobierne, digo para todos y no solo para algunos.  Como dicen, alguien que no negocie vacunas por ministros. 

Mejor pedir y comprar salud ¿pero cómo podrían representarla en miniaturas? Pensé en una ambulancia, pero luego recordé que en la dictadura la usaron para trasladar paramilitares, por eso hasta ahora le guardamos tan poco respeto.

Ojalá pudiéramos comprar menos miedo y más alegrías,  un certificado que nos permita experimentar una felicidad más duradera menos fugaz y circunstancial. Eso sin duda queremos todos.

SERENDIPIA

DINO PALACIOS

Ciudadano

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