Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 16 de mayo de 2022
  • Actualizado 04:03

Pintados de azul

Pintados de azul

Un poco más o un poco menos, tenemos en Bolivia aproximadamente medio millón de funcionarios públicos. La inexactitud en la cifra tiene que ver con el manejo de información -la poca transparencia-que existe en el país, es decir solo accedes a ella si tienes un “amigo” que te la proporcione y también por la dinamicidad del dato que según señalan varía en un 10% anual. 

Esa población de funcionarios representaría el 10% -otra vez más o menos- de la población económicamente activa ocupada según el INE conforme a datos del 2018. No soy experto en el tema, pero sumas y restas, más o menos debería funcionar así. Si consideramos que cada uno de esos funcionarios es parte de una familia conformada por cinco personas promedio, estamos hablando de un impacto sobre la vida de 2 millones y medio de bolivianos. 

En estos días revisaba en la prensa algunos de los antecedentes de los postulantes a Defensor, una de las situaciones que llama la atención es que un gran porcentaje tiene experiencia laboral previa como funcionario público. La mayoría diría yo. 

Analizando un poco el tema, si consideramos que al actual partido en el gobierno, se encuentra sumando “agujas y espadas” encaramado en el “árbol” por más de 15 años; entonces es obvio que varias generaciones de profesionales no hayan tenido más posibilidad que acceder a puestos en el servicio público pintados de color azul. 

Por tanto, que un candidato a un cargo haya pasado por una experiencia laboral en el Estado no debiera ser a priori una condición que estigmatice al profesional. Tampoco es una señal que los destaque por su desempeño e idoneidad.

La necesidad tiene cara de hereje.  Sin duda, muchos han pensado que si para seguir siendo funcionario público conforme al estatuto, tener una fuente de empleo y un salario, deben aportar para la militancia e ir a las marchas de apoyo, bueno entonces ni modo habrá que hacerlo. 

El tema es en resumen no todos los exfuncionarios públicos son azules o pititas o etc. En muchos casos fue su única opción laboral porque el Estado es el principal empleador en el país frente a una empresa privada que genera pocos empleos. Es eso o ser informal o “emprendedor”. No intento justificar nada, simplemente hablo de lo que pienso mientras leo a la imparcial prensa boliviana.

SERENDIPIA

DINO PALACIOS

Ciudadano

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