Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 05 de octubre de 2022
  • Actualizado 13:26

¡Ojalá se caiga!

¡Ojalá se caiga!

La condición ciudadana no solo radica en el ejercicio de los derechos que le corresponden, sino en igual o mayor medida en el ejercicio de las obligaciones que trae consigo. En nuestro ámbito, existe una creencia generalizada que somos solo derechos, y que el papá Estado tiene la obligación de hacer todo. 

Sin embargo, hay ocasiones que el ejercicio de las obligaciones es tan complicado que podría ser mucho más fácil apelar a los derechos a la fuerza, o a “algo” que haga que quienes pueden ayudar al ciudadano lo hagan pese a sus lógicas del siglo XIX.

Voy a referirme a las empresas estatales. Esas que se deben al ciudadano, pero no lo saben y en lugar de colaborar y simplificar las tareas las complican. Allí donde las personas justifican sus cargos y ejercen sus mini espacios de poder.

Les cuento. Ocurre que debido al crecimiento desmedido y descuidado de un eucalipto ubicado en vía pública, las ramas están poniendo en riego a una vivienda y a sus habitantes. Preocupado el vecino averigua los datos de la empresa encargada, busca el modo de comunicarse y lo hace en un chat de WhatsApp. 

Vecino: “Buenas tardes, ¿cómo debo proceder para solicitar servicio de poda  y tala?

La empresa: Buenas tardes [email protected] ¿En predio privado o público? 

Vecino: Está en predio público, sin embargo, pone en riesgo mi domicilio por el crecimiento de sus ramas. 

La empresa: Lo que necesita es la autorización de la Secretaría de Gestión Ambiental. Le pasaré la ubicación. Y posterior a eso, una carta dirigida a la gerente general de la empresa la Sra. XXX. También le puedo proporcionar el número de arbolado urbano.

Vecino:  (mientras recuerda que criticó a la gente que corta las ramas sin pedir autorización) Es decir 1. Autorización Secretaría, 2. Carta a gerente. ¿No será necesario también hablar con el alcalde y el Papa?.... discúlpeme me parece muy burocrático. ¿No hay una forma más simple?

Empresa: Sin la autorización de la Secretaría de Gestión Ambiental no podemos proceder. 

El asunto es que la burocracia nos gana la vida. Probablemente es mejor dejar que la rama  se caiga sola y aplaste su casa, tal vez lo atiendan como emergencia,  porque si decide talar él mismo sin autorización, sin duda serán muy eficientes y llegarán para multarlo.

SERENDIPIA    

DINO PALACIOS

Ciudadano

[email protected]

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