Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 31 de octubre de 2020
  • Actualizado 06:25

Nos robaron la fiesta

Nos robaron la fiesta

Para los que creen en la democracia, el día de las elecciones es un día singular y de fiesta.

Mi infancia se desenvolvió bajo la oscuridad de las dictaduras, de su terror y del sabor de las marchas militares con ruido de botas y sables. Los casi últimos 15 años pasados, sufrimos a momentos sabores con cierto parecido.

Recuerdo cuando recuperamos la democracia y fuimos a recibir al Dr. Siles al aeropuerto de El Alto; la nostalgia me hace casi lagrimear. No porque el buen señor fuera un ícono del buen gobierno, sino por el enorme significado de su retorno. Como ese tengo muchos días ligados a las celebraciones en libertad. El día de las elecciones es uno de ellos.

Mis días del voto cambiaron con los años y en la medida de mis propias elecciones. Lo que no cambiaba era el entorno. El encuentro, el apretón de manos, el abrazo, la comida callejera instalada circunstancialmente y la expectativa del recuento en mesa y de los resultados que los medios daban preliminarmente.  Se vivía una gran fiesta.

Hoy será distinto. Nos robaron la fiesta.  Ya no compraremos comida para el almuerzo del domingo. Ya no nos preparamos para la celebración de la democracia. Nos han metido miedo y odio. Esta vez acumulamos alimentos por lo que podría venir, donde se puede ya se tiene comida para dos semanas, otros cruzan los dedos y esperan que el fideo, el arroz y el huevo alcancen.
Nos robaron la alegría y nos dejaron el temor.  Más importantes que los resultados parecen las consecuencias, si no ganan, si ganan por poco, si pierden por poco, van a salir a cumplir con sus amenazas.

Los del fraude, los saqueadores, los que bloquearon ambulancias han amenazado con nuevos ataques y conflictos. En respuesta, algunos, aquellos que pueden, han organizado viajes para escapar momentos después de concluida las elecciones. Otros, los grupos de vecinos ya están nuevamente organizados.

En plena polarización social y política, algunos creen que cualquiera fuere el resultado habrá conflictos. Otros consideran que todo dependerá de la magnitud de los resultados y de las diferencias. Al final, lo más difícil vendrá después; cuando sea quien sea a quién le toque, le quedará la tarea de curar heridas, sanar miedos y apuntalar a trabajar juntos.

SERENDIPIA
DINO PALACIOS
Doctorante en Ciencias Políticas  y Jurídica
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