Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 16 de abril de 2024
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No ser igual

No ser igual

¿Somos  iguales o diferentes? Esa es una pregunta que los reduccionismos unidimensionales no permiten responder de manera satisfactoria. Resulta que somos iguales y diferentes al mismo tiempo, y en determinadas circunstancias se debe acentuar las diferencias para ser iguales.

Prestar atención a las diferencias para ser iguales en materia de políticas públicas se conoce como “discriminación positiva” o acción positiva o afirmativa. Es decir, son acciones que tratan de compensar desigualdades/dificultades/brechas/discriminación de ciertos grupos de personas excluidas y marginadas. En la sociedad contemporánea es concebida como una herramienta más para transformar la sociedad.

Para efectivizar la herramienta, se requiere que se traduzca en todo tipo de comportamientos, desde los relativos a las palabras hasta los hábitos más atómicos, como hacer fila para recibir un servicio. 

En Bolivia, la atención en entidades financieras reconoce la acción afirmativa permitiendo una atención pronta y expedita a las personas de la tercera edad. 

Frente a esa situación se presenta una disyuntiva; por un lado, personas que siendo mayores de 60 años se resisten a recibir ese trato diferencial y de manera serena y con tranquilidad esperan hasta el turno que les corresponde. Por otro lado, personas menores a la edad beneficiada, que se hacen pasar por los de la tercera edad y abusando del beneficio, se adelantan para recibir el servicio. Son los mismos que reaccionan furiosos frente a cualquier interpelación o solicitud de mostrar sus documentos.

En el primer caso, no tengo nada que decir, porque es una decisión libre y soberana de cada sujeto, que no vulnera el principio de acción afirmativa. El segundo caso, es el deplorable y detestable caso; se trata de los “vivos”, de los “mamones” que están tratando de acortar caminos y utilizar la vía rápida para beneficio personal no ganado. La palabra que los retrata es lacra, basura.

Somos iguales sí, y diferentes también, y la discriminación positiva es una herramienta justa en su concepción.  Pero como cualquier herramienta está sujeta a una definición, lo mismo que con el martillo podemos definir clavar o romper una cabeza, el uso final está definido por una humana decisión.

SERENDIPIA

DINO PALACIOS

Ciudadano

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