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  • Diario Digital | sábado, 25 de mayo de 2024
  • Actualizado 18:56

Mi yo acumulador

Mi yo acumulador

Conozco a alguien que ha adoptado una regla estricta en su guardarropa: antes de agregar una nueva prenda, debe eliminar una prenda antigua. Me he dado cuenta de que cuando encuentra algo nuevo que le gusta, su emoción es palpable. Sin embargo, cuando llega el momento de decidir qué prenda debe irse, su alegría disminuye drásticamente.

Su argumento es que tiene demasiadas cosas que no usa, pero que podría necesitar en algún momento. Entiendo que esta lucha es común para muchas personas. Nos hemos acostumbrado a acumular cosas simplemente porque en algún momento en el futuro podríamos necesitarlas.

¿Nos hace eso acumuladores?. No de los que salen en la televisión y claramente tienen un trastorno psicológico, sino de los que actuamos pensando en las necesidades del futuro afectando nuestra capacidad para tomar decisiones sobre las “cosas” ¿en el presente?

También existimos los acumuladores por afecto. No puedo deshacerme de muchas cosas que se están deteriorando, en medio del polvo y el tiempo, simplemente porque les tengo cariño. Pertenecieron a alguien que ya no está presente o me fueron obsequiadas en un momento especial. Ahí está la entrada a un concierto al que fui cuando tenía 20 años y la pequeña media de una de mis niñas cuando solo tenía 6 meses.

A medida que avanzo en la vida, me he dado cuenta de lo fácil que es caer en la trampa de acumular cosas innecesarias. A pesar de que mi yo racional me dice que debo deshacerme de ellas, mi yo emocional no quiere regalar ni botar mis preciados tesoros. Algunas de estas cosas han sido coleccionables y otras simplemente me recuerdan momentos especiales de mi vida.

Sí, soy un acumulador, pero no de los que aparecen en la televisión con un trastorno psicológico. Simplemente tengo un apego emocional a mis cosas y encuentro valor en conservarlas. ¿Quién sabe? Tal vez algún día sean de gran importancia para mí o para alguien más. Y finalmente, no seré yo el que tenga que tomar la difícil decisión final sobre su destino.

Pero bueno, la misma persona que sufre con el guardarropas suele decir que el dejar las cosas que no necesitamos nos ayuda no solo a liberar espacios sino energías y nos ayuda a centrarnos en cosas que importan más como nuestras relaciones. Yo la escucho. Pero yo soy “acumulador”(con mucho orgullo).

SERENDIPIA

DINO PALACIOS

Ciudadano

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