Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 03 de agosto de 2021
  • Actualizado 15:47

Google lo sabe

Google lo sabe

Mientras intento responder a mi hija sobre una de sus cotidianas angustias, dirige sus ojos al celular y rápidamente escribe. Lo sé. Está buscando la respuesta en Google. Probablemente el buen buscador me contradiga y seguramente ella va a creerle.

Antes para orientarnos en una ciudad que no conocíamos,  lo mejor que podíamos hacer era primero comprar el libro de mapas y luego allí según los cuadrantes ubicar nuestro destino. Si nos encargaban un trabajo de investigación, acudíamos a la biblioteca y revisábamos varios libros para responder a nuestras preguntas. Si teníamos una inquietud, acudíamos a nuestra mamá o a nuestro abuelito para que nos desasne con su sabiduría. Lo encontrado era dado por válido.

Hoy el maps resuelve nuestro destino. Frente a cualquier duda googleamos. Si no es suficiente youtubeamos, para que paso a paso nos indiquen desde cómo cambiar un foco hasta cómo sembrar ajos. El médico da un diagnóstico, lo buscamos en Internet y miramos para qué sirve la medicina que nos dio e incluso hay quienes cambian la dosis.

Pareciera que la tecnología, las redes y los artefactos “inteligentes”  otorgan autonomía y suficiencia a sus usuarios.  Pero no solo autonomía sino  la sabiduría que los habilita a expresarse sobre lo que sea, como sea y cuando sea.

No cabe duda que la tecnología nos ha aligerado y alivianado la vida. Nos ha facilitado la comunicación y nos ha abierto los ojos ante mundos completamente desconocidos. Pero como todo, no es neutra. En la nube y en las redes circula lo que imaginamos y lo que no. 

Antes pensaba que era una cuestión de generaciones, que si la exis, zetas, “perdidas” o milenials y centenials. Resulta que no. Esta forma diferente de encarar la vida va más allá de las generaciones. Tiene que ver con formas de vivir y con nuestras elecciones. Cada día intentamos explicar a Martha que no todo lo que ve en Facebook es cierto y aún no logro responder a Percy cuando dice “pero la información en mi teléfono dice lo contrario”. Ambos pasaron los 80 años.

Así como mi niña duda, dudamos todos,  muchas veces elegimos sin tener ninguna certeza de la fuente o validez de la información. ¿Camino sin retorno? La verdad no lo sé. Pero lo consultaré con Google ¡ahí está la respuesta! (emoticon de guiño).

SERENDIPIA 
DINO PALACIOS
Doctorante en Ciencias Políticas  y Jurídica
[email protected]

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