Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 25 de octubre de 2021
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Es mi amigo, pero no es humano

Es mi amigo, pero no es humano

Antes se los denominaba a todos por igual, perros callejeros; hoy a algunos se los llama perros comunitarios. Al margen del nombre, en el segundo caso se trata de canes que han sido “adoptados”, de alguna manera, por un conjunto de personas, una calle, un barrio o un condominio.

Son todos perros callejeros, pero podrían ser clasificados en: los que nacen en la calle, aquellos que de pequeños tuvieron un dueño y fueron abandonados y aquellos que tienen dueño pero que están obligados a vivir en la calle. No importa si es en una casita instalada arbitrariamente en las aceras o buscando algún cajero automático abierto, estos animalitos – a los que les asignan el rol de cuidadores- están en la calle. 

Lo de “perros comunitarios” al principio me sonaba como un eufemismo engañoso de quienes son y no son a la vez dueños. Es decir, se preocupan por ellos, mientras estén presentes y más allá quién sabe. No me refiero al grado de preocupación, es decir que mientras se ocupan de ellos, lo hacen de manera  global y completa, es decir con todos los cuidados veterinarios, comida y mucho cariño. Pero al ser de la “comunidad”, al final los perritos son de todos y de ninguno generalmente.

Luego razonándolo prefiero mil veces perritos comunitarios que abandonados. La razón de fondo, concluyo,  radica en la cualidad otorgada a nuestras mascotas.  En otras palabras ¿qué son para nosotros nuestras mascotas? Si son objetos, pues no importa que estén dentro de casa o fuera. Si los consideramos sujetos, entonces no podemos comprenderlos sin sensaciones y emociones asociadas. Como dice un buen señor que quiere mucho a su mascota: “no es un perro es mi amigo” y el amigo mueve la cola.

Donde probablemente podríamos tener diferencias, es cuando se consideran, esos sujetos que no son cosas, como seres iguales a nosotros, cuando los “humanizamos”. Y claro no es un tema de jerarquías en la escala evolutiva, pero a la hora de actuar debemos tener claro lo de las prioridades, no es lo mismo un niño que un perrito. El perrito no necesita ni cuna, ni ropa de bebé.

Muchos creen que tratar bien a los animales es tratarlos como humanos y creo que no, los animales son animales y merecen vivir como tales.  Lo otro parece hasta un rasgo de “locura”.

SERENDIPIA

DINO PALACIOS

Doctorante en Ciencias Políticas  y Jurídicas

[email protected]

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