Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 22 de febrero de 2024
  • Actualizado 09:52

El vende “cositas”

El vende “cositas”

Conocí a un buen señor que en El Prado de La Paz vendía de todo; lo llamábamos “el vende-cositas". Un día aparecía con algún objeto extraño para ensartar el hilo en la aguja, y al día siguiente, con lentes con medida.

Ahora, el marketplace de Facebook es el vende-cositas. Ha logrado convertirse en un espacio importante y privilegiado para realizar transacciones de diverso tipo. 

Algunos productos en venta son extraños, por no decir otra cosa, pero todo es variado y diverso: silbatos para el vehículo, protectores impermeables para la casa del perro, ataúdes metálicos o para hinchas, anillos digitales, fotografías de embarazo, moldes para ropa de mascotas, retrovisores patrióticos, weed en brownies o como "orégano", simuladores de aviones Cessna, entre otros.

También hay, por supuesto, terrenos, casas, autos, celulares y sus accesorios, dinamita, armas de fuego, plantas de locoto, juguetes para adultos, facturas originales para descargo, productos del subsidio, servicios compartidos de Netflix, HBO, entre otros. Algunas ofertas son: “¿Embarazo no deseado? Te ayudamos", “Error de fábrica parece 2 Bs pero equivale a 1 Bs", etc.

Seguramente hay mucho más, pero como saben, los algoritmos que usan estas plataformas te predeterminan lo que puedes ver en función de algún interés mostrado al navegarlas. 

Las paradas del teleférico, el edificio de correo y alguna que otra plaza son los lugares de encuentro predilectos para el intercambio comercial. Para encarar la resistencia a intercambiar números de teléfono, el siguiente paso es la autodescripción: "Estoy con una mochila, lentes oscuros, chamarra negra y gorra azul".

Dice un meme: "No eres adicto a las compras, sino que ayudas a reactivar la economía". Pero, ojo con los riesgos: productos en mal estado, vencidos o reducidos en cantidad, mercancías supuestamente nuevas, pero que en realidad no lo son. Se ofrecen mil virtudes y cero defectos, pero en realidad, son lo contrario. Y recurro a frases de nuestras abuelitas para graficarlas: "Te venden al oro y al moro", "No todo lo que brilla es oro", "Nos ofrecieron vino y nos dieron vinagre".

Pero como reza un proverbio, "La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía". Así que, cuidado con el inteligente vende “cositas”.

SERENDIPIA

DINO PALACIOS

Ciudadano

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