Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 03 de marzo de 2024
  • Actualizado 00:36

Cuando el café es vida

Cuando el café es vida

"Ojalá que llueva café en el campo, que caiga un aguacero de yuca y té…", dice la canción que invoca esperanza frente a las adversidades del entorno y expresa las interrogantes que surgen ante el alimento, no solo lo que comemos, sino también lo que respiramos y lo que nos inspira para el mañana.  Tan cantada… tan bailada y tan significativa. 

El humo en las ciudades, los bosques ardiendo y el cambio abrumador en el clima que conocíamos, parecen gritarnos con urgencia la necesidad de tomar medidas. Pronto se llevará a cabo otra Conferencia de Partes, la COP28, en Dubái, Emiratos Árabes Unidos. En estas conferencias anuales organizadas por las Naciones Unidas, se discutirá y pedirá más financiamiento, y algunos gobiernos se comprometerán a contribuir a la reducción del calentamiento global y de las emisiones.

El Gobierno boliviano, en su estalinismo pachamámico -me refiero al anterior y al actual- fiel a su estilo olañetista proclama defensa de la madre tierra, pero sus acciones contradicen estos discursos al permitir la deforestación, políticas extractivistas mineras, el uso de mercurio en la minería de oro y la expansión de la frontera agrícola, entre otras acciones. Por lo tanto, será interesante observar cómo Bolivia cumple con sus compromisos en este contexto global mientras los bosques se queman.

El clima es una responsabilidad compartida a nivel mundial, y dado que los gobiernos pueden mostrar un limitado progreso, es crucial que los ciudadanos también asuman un papel activo. Lograr que "llueva café" implica plantar y cuidar árboles, fomentar el uso de bicicletas en lugar de transporte con combustibles fósiles, y adoptar comportamientos más sostenibles en el uso de energía y agua, entre otras acciones.

Necesitamos que llueva tanto en el bosque como en la ciudad, recordando que la canasta familiar depende de la agricultura y que gran parte de nuestra alimentación proviene del campo. Que llueva para apagar los incendios, dispersar el humo y devolver la alegría a nuestros rostros. "Pa' que to' los niños canten en el campo. Ojalá que llueva café en el campo".

SERENDIPIA

DINO PALACIOS

Ciudadano

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