Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 29 de noviembre de 2022
  • Actualizado 14:07

Compasión

Me sucede siempre o casi siempre.  Hoy intenté ver un video en YouTube  y me apareció un anuncio en el que una niña muy pequeña intenta explicar su difícil situación producto de una enfermedad para conseguir donaciones. En realidad intuyo que era eso.  No pude ver ni cinco segundos, el corazón sí se me hizo “un chuño”, pero mi cabeza rápidamente me ordenó apretar el botón de “omitir anuncio” y seguir en mi búsqueda.

Pocos minutos después empezó la tortura, la palabra compasión vino inmediatamente a mi cabeza. ¿Es eso lo que intentan generar los productores de esos anuncios cortos que se insertan en las redes sociales? ¿Cuáles serán los resultados? ¿Debí mirar y apoyar?

Desde mis creencias, la compasión me da las direcciones para mirar y tratar a todos los seres vivos. La compasión, además, me permite sentir respeto por la dignidad que cada ser vivo merece. Respeto por sus derechos y por su vida misma. Intenté rápidamente encontrar esos rasgos en los tres segundos que vi de la pequeña. 

Los publicistas hacen esfuerzos por conectar con sus públicos utilizando a su favor los sentimientos que puede generar el mensaje que cuidadosamente preparan. No puedo negar que algunas veces lo logran, otras se desesperan.

Hace unos años, una organización puso en los medios un controversial anuncio. En la primera escena, un hombre con un letrero que dice “ayuda a los pobres” pedía dinero, los transeúntes simplemente lo evitaban.  En la segunda escena, tenía un gran letrero que decía “que se jodan los pobres” y allí sí todos se detienen, todos para reñirlo por el letrero. El mensaje final: "Sabemos que te importa. Que te importe tanto para dar”. 

En 2015, en Alemania un anuncio mostró la historia de un anciano solitario que finge su muerte para reunir a toda la familia en Navidad. Los productores sintieron el éxito corriendo en las venas cuando en pocos días el anuncio recorrió parte del mundo provocando una serie de reacciones de lo más conmovedoras. 

Muchas personas entienden que se trataba de compasión y compasión como un ejercicio de la empatía que se relaciona a una acción altruista.

En realidad quise detenerme en el anuncio y en el concepto no para reflexionar sobre la calidad de la publicidad, sino sobre nuestra calidad como seres humanos. Lo que tenemos que hacer y lo que no hacemos. O lo que no tenemos que hacer y sí hacemos.

SERENDIPIA   

DINO PALACIOS

Ciudadano

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