Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 16 de abril de 2024
  • Actualizado 19:13

Cambio de chip

Cambio de chip

Estamos enfrentados ante la urgente necesidad de “cambiar el chip”; que se entiende como dejar de pensar como lo hacíamos en el pasado, dejar de hacer de la manera en que encarábamos los temas que lo hacíamos antes, y dejar de sentirnos o mirarnos como nos mirábamos antes.

En los bordes del primer cuarto de siglo y del bicentenario de la creación de la República, es un gran error y si quieren también un enorme pecado responder a lo que encaramos con ideas, herramientas y emociones del pasado. No es que desdeñe el pasado, simplemente solo es eso lo que ha pasado.

Que somos un país desbordante de riquezas de materia prima con un estado mendigo que no las aprovecha es cierto, pero solo parcialmente. Un solo ejemplo, la carrera del litio en la cual, según muchos analistas, ya hemos quedado en la retaguardia.

Que somos un país con una riqueza de capital político inigualable, que ante el encuentro de dos o tres bolivianos, se traduce en un partido político o en una marcha o bloqueo, no es ningún elogio, todo lo contrario. 

Según la moda, hoy hablamos de multidimensionalidad del desarrollo, de la pobreza y de los problemas del país, y en cambio en la política nos quedamos solo con los buenos y los malos, los blancos y los negros, la derecha y la izquierda. Lo peor, seguimos en manos de disputas internas de los hegemónicos que afectan al mercado del dólar, a los juicios, a nuestras vacaciones y al diario vivir por los bloqueos de ida y vuelta.

La forma de encarar la cuestión de la basura, nuestras prácticas de consumo y utilización del agua y la energía, la deforestación y el avasallamiento de los territorios son depredadores e insostenibles, es decir, si entendemos esa palabra, no hay forma de mantenerlos por más tiempo.

Y con esa lógica sigan por el rumbo que deseen: lo urbano vs lo rural, la “teoría” de nuestras universidades y la realidad demandante en el país, los sofismas/el criollismo y el sentido común.

Pero algo finalmente es determinante y es la urgencia de pasar del discurso a la acción, de la teoría a la práctica, de la pura demanda al Estado que no hay a la exigencia del hacer ciudadano, hoy, ahora y aquí. Necesitamos un cambio de chip.

SERENDIPIA

DINO PALACIOS

Ciudadano

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