Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 16 de abril de 2024
  • Actualizado 19:23

Antes del primer día

Antes del primer día

Está confirmado el inicio de clases en todo el país mañana lunes y lo que debería ser motivo de regocijo y felicidad para todos, se convierte en un suplicio para muchos. No solo por las consecuencias del bloqueo promovido por el “innombrable”, el incremento de casos del covid-19 y las condiciones de instalaciones educativas. 

Ya escribí antes que no estoy entre los padres que han sufrido colas y amanecidas para inscribir a sus párvulos. No he padecido interminables  y costosas listas en gran parte inútiles de los “útiles escolares”. Tampoco iré a dejar a mis niñas ni a su primer, ni a su último “primer día” de clases. Ya pasé por todo ello, y -afortunadamente con lejana nostalgia- me pongo en el lugar de  padres y madres que padecen ese peregrinar.

La educación es la primera necesidad y obligación del Estado dicen y citan hasta la Carta Magna. Pero, debiéramos actuar en consecuencia. Es decir, por ejemplo, desarrollar capacidades en maestros y maestras; esto se logra gracias a materiales educativos apropiados, instalaciones mínimas, laboratorios, canchas sin candados, equipamiento e investigaciones y estudios. Y en la misma medida que se exige actualización y calidad docente, retribuir con el pago de sueldos dignos y de calidad. Currículo regionalizado, horarios y calendarios diferenciados. Tantos incentivos a escolares por asistir a la escuela como  premios a la innovación e iniciativas docentes. Hay tanto por hacer por nuestra educación, que comenzar por algo mínimo ayudaría.

La hipocresía generalizada se evidencia cuando decimos que privilegiamos la educación; sin embargo, cotidianamente felicitamos sin decir nada a unidades educativas cuyo principal logro es la “banda escolar”, o el equipo de básquet o fútbol sala con regular desempeño. No es que las expresiones culturales o los deportes sean desdeñables, es que aislados no son el principal objetivo de la educación. 

Lo que no privilegiamos, y suena incoherente, es la educación ciudadana. Alrededor de las escuelas y colegios se incrementa la basura en calles, la contaminación acústica los domingos y a diario desde las 6 de la mañana y los vehículos que transportan a los pequeños están estacionados, en medio de las calles, garajes o en cualquier lado. Esas actitudes también enseñan. 

Volvimos a clases, Dios nos salve.

SERENDIPIA

DINO PALACIOS

Ciudadano

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