Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 28 de mayo de 2024
  • Actualizado 20:36

A mí que me cuenten

A mí que me cuenten

Es fácil desconfiar. Es una reacción natural ante diversas circunstancias y experiencias que nos mantienen alerta. Y es aún más fácil desconfiar cuando estamos constantemente expuestos a información negativa o sensacionalista que nos lleva a cuestionar las intenciones de los demás. Es decir, cuando TicToc se dedica a mostrar qué tan mala viene una situación, nos incita a dudar incluso de lo más simple. 

Mi preocupación se centra específicamente en el Censo Nacional de Población y Vivienda que se llevará a cabo la próxima semana. Un indicador preocupante de la situación de desconfianza y desinformación es el hecho de que, a menos de dos semanas para su realización, no se había logrado el número suficiente de censistas voluntarios en algunas ciudades. Ni los incentivos excepcionales lograron revertir la situación.

El Censo nos cuenta, pero debería ser el evento más importante y significativo para las futuras políticas públicas de un país como el nuestro; debería ser una celebración en la que todos participemos “en santa paz” como en una gran fiesta.

A pesar de que se ha difundido información previa señalando que al final del día del Censo, el 23 de marzo, no se proporcionará el dato provisional del número total de bolivianos, ya escucho opiniones de muchas personas criticando “los resultados”. Algunos afirman que los datos ya se han manipulado en "mesa" y que el próximo sábado es solo una especie de espectáculo de validación, otros que “harán fraude” gracias al lápiz y hasta hay quienes organizan  campañas en redes para el día después.

No debemos olvidar que no es solo el Censo, sino el conjunto de eventos asociados. En entornos inestables, poco confiables o "líquidos", como diría Zygmunt Bauman, el miedo y la desconfianza se amplifican al mismo ritmo que la desinformación. Y ojo, cuando la información llega tarde, es muy fácil que ya la desinformación se haya adueñado de su lugar y de ahí nadie la saca.

Los casos de Dreyfus, las brujas de Salem o Galileo Galilei son ejemplos emblemáticos de hasta dónde puede llegar una sociedad ante la presencia de altos niveles de desconfianza y desinformación. No vayan a pensar que yo no desconfío, también veo TicToc, pero no voy a “quemar” nada.

SERENDIPIA

DINO PALACIOS

Ciudadano

[email protected]