Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 24 de junio de 2021
  • Actualizado 12:09

Tiempos de mudanzas

Tiempos de mudanzas

Nuestro buen Quevedo, sin imaginar el surgimiento del coronavirus en la esta sociedad hastiada de contradicciones, individualista y líquida en extremo, compuso sonetos que nuestros abuelos y jóvenes padres nos repetían en aquella infancia casi pastoril, de tecnología incipiente, como nuestros rostros imberbes; los versos, repetidos a la luz de la vela nos solaban por la cadencia que la madre imprimía, convirtiéndolos en embrujos: tiempo, que todo lo mudas, tú, que con las horas breves, lo que nos diste, nos quitas, lo que llevaste, nos vuelves: tú, que con los mismos pasos, que cielos y estrellas mueves, en la casa de la vida, pisas umbral de la muerte.

Hoy: soterrados a una especie de vida contemplativa, en la cual los calores fraternales están prohibidos, enclaustrando los afectos, dejándonos la sonrisa helada. El presente está encapsulado, en una especie de Sísifo condenado a arrastrar la piedra hasta la colina y contemplar su caída hasta la base.

Este panorama de mito griego, solo es posible superarlo con el afecto amable del entorno inmediato, la solidaridad y la esperanza de días futuros que no se vislumbran aún, pero, sobre todo, los recuerdos de nuestros ausentes. Y pese a todo, como un extraño sortilegio, aparecen desde las distancias inalámbricas espacios comunes que nos brindan iniciativas sorprendentes, hombres y mujeres que pretenden rescatar lo mejor del ser humano, sin el menor contacto personal nos brindan calidez, reafirman la fe, instigan la búsqueda incesante de destinos superiores; tampoco habrá que extrañarse la exaltación de lo baladí, la incitación a la confrontación.

La pandemia solo es un instante de la vida, un stop en el camino, tiempo para la meditación y la esperanza; llegarán tiempos mejores si acaso el encierro no da la voluntad firme de enmendar errores, superar los males físicos, odios y ambiciones, injusticia y desigualdad.

Estudiar el pasado y sus lecciones, analizar el presente y sus acciones son las formas únicas de enfrentar el futuro. De otro modo, los males que nos tocan vivir hoy, no encontrarán sentido.

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