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  • Diario Digital | lunes, 24 de enero de 2022
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Un siglo de insulina

Un siglo de insulina

Desde que el hombre apareció en la faz de la tierra, estuvo expuesto a males y enfermedades cuyos orígenes se desconocían, pero sus manifestaciones y víctimas eran evidentes. Los sabios de antaño: brujos, curanderos y médicos, todos en uno,  precisaron características de cada mal. Las catalogaron sujetándose a una simple regla: ver, oler y gustar, comprobaron de esa manera  que existían grupos de enfermos que “ no dejaban nunca de orinar"; por eso, a tal mal denominaron diabetes, en griego significaba sifón.

A través del olfato pudieron percibir que el olor de su orina era fuerte y ácida; su gusto dulzón cual miel, por ello, siglos después, se la denominaría como mellitus. Quienes la padecían sufrían de sed irrefrenable, flacura extrema, deficiencias cardiacas y motoras, y la muerte segura. Asesino silencioso fue otro de sus denominativos.

La literatura de ficción más antigua hizo mofa de ella, en el Decamerón, un joven médico recibe en su boca, directamente de su fuente matriz la micción de la bella paciente. ¡Vaya forma de orgía!

Luego de siglos de estudios y observaciones científicas se estableció que el mal tenía carácter metabólico emergente de altos niveles de glucosa en la sangre. Ni los más doctos auguraban cura posible.

En Enero de 1922, la prensa mundial estalló con la noticia de primera plana que anunciaba que los investigadores canadienses Frederick Grant Banting y John James Richard Macleod del Departamento de Fisiología de la Universidad de Toronto,  descubrieron que una hormona, liberada del páncreas, permitía controlar la glucosa en la sangre, la llamaron insulina. Un año después, estos sabios recibirían el Premio Nobel de Fisiología y Medicina. Para sorpresa general, tal distinción provocó un revuelo general, puesto que surgieron decenas de científicos de diferentes partes del mundo que reclamaban para sí el privilegio de investigaciones y resultados homólogos del extracto pancreático y su resultado beneficioso en el control del mellitus.

Los organismos internacionales de salud prevén para este nuevo siglo, que el mal tendrá un crecimiento exponencial en todos los ámbitos ya sean integrados por países pobres o ricos, desarrollados o no, si acaso no se opera un cambio de vida integral, que asuma transformar los factores de riesgo: alimentación sana, actividad física, ambiente limpio y tranquilidad del alma, como aconsejaba Seneca.

TEXTUAL

"CUCHO" JORDÁN Q.

Abogado, docente e  historiador del Derecho

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