Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 24 de enero de 2022
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Primero de enero

Primero de enero

A Julio César se le atribuyen hechos, circunstancias y frases que cobraron notoriedad en la historia de esa gran potencia que pasaron a la posteridad. Se le endilga el uso del bisoñé para cubrir su temprana y descabellada frente, tal indumentaria le jugó malas pasadas cuando el viento arreciaba o en el fragor del combate, el  adminículo desaparecía en los aires, ocasionando que sus soldados lo llamaran calvitium: en guasa y con cariño.

También se le arroga, hecho que es evidente, la creación del primer periódico de informaciones oficiales: Acta Diurna, noticiero que era fijado en lugares públicos y contenía desde actos y determinaciones oficiales hasta divertimentos. Se sabe que sufría de ataques en los que perdía el equilibrio y el sentido momentáneamente, hoy la ciencia asegura que eran ataques cerebrovasculares o apoplejía. Fue indudablemente un genio militar y político, que, entre otras cosas, determinó que las sesiones del senado comenzasen tres meses antes de la iniciación del nuevo año, el cual iniciaba en marzo.

En 1582, el papa Gregorio XIII modificó el calendario Juliano determinando que enero sería el primer mes del año, de ahí que su primer día fue motivo de celebración en todos aquellos lugares que lo admitieron como calendario vigente, por suponerse que el ciclo que comienza sería de mayor prosperidad y ventura que los 365 días viejos y pretéritos.

Para los cochabambinos, el primer día del año tiene una significación especial, puesto que en 1571 -no vigente aún el almanaque gregoriano- se fundó en definitiva nuestra Llajta  por Sebastián Barba de Padilla,  hecho histórico que como es natural en los habitantes del ubérrimo valle,  motivó profundas y sesudas controversias, unos defendiendo la primera fundación  un 15 de agosto de tres años antes por Gerónimo de Osorio y, por tanto, tal el día debería constar como nacimiento oficial y de algazara y descalificando la segunda del Barba, quien -según los Oropezistas- lo único que hizo fue  “trazar la nueva plaza” , “ montar a caballo” y “pasearse” por el recinto”, arguyeron también que la refundación no fue el 1, sino el 19 de enero. Lo cierto es que todas las controversias, ratificaron, hasta hoy, el sentimiento inconformista y el espíritu indoblegable de quienes se sienten unidos a esta tierra bendecida y amada, que celebra su existencia todos los días del año.

TEXTUAL

"CUCHO" JORDÁN Q.

Abogado, docente e  historiador del Derecho

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