Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 26 de junio de 2022
  • Actualizado 19:31

Nueva pandemia

Nueva pandemia

Con el habitual uso de eufemismos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el mundo fallecieron 15 millones de personas por efecto de la pandemia del COVID-19. Denomina la situación como "muerte en exceso". Otro organismo internacional, esta vez panamericano, prevé que como consecuencia del mal que nos aqueja -sin trazas de desaparecer- , el continente americano se verá azotado por una nueva pandemia: la depresión y la ansiedad.

Lo sostenido por la directora de la OPS es una verdad de Perogrullo, puesto que desde los inicios de este mal, que hace más de dos años hizo su presencia en el mundo, el temor se ha apoderado del género humano, al extremo de empoderarse aun de las personas más equilibradas y  menos temerosas, entre otros, quienes, por su especialidad en temas de salud física y mental, se consideraban inmunes a tales riesgos.

En nuestro medio, la paranoia ha sido una constante de conducta. Recordemos que muchos de nuestros allegados, conocidos o vecinos   convirtieron sus casas en fortalezas inexpugnables, no permitiendo  el ingreso a nadie extraño al entorno íntimo; hubo quienes se cubrieron con escafandras: usaron métodos de desinfección de toda laya, hicieron uso de brebajes exóticos y asumieron un encierro conventual sin límite de tiempo. No obstante dichas medidas, surgieron inevitablemente problemas de salud, educación, económicos y laborales; los que indubitablemente tuvieron un efecto nocivo en el orden psíquico y emocional. Surgieron manías y obsesiones y conflictos entre los miembros de una misma familia, padres, hijos o hermanos; se produjeron desencuentros y desamores, que aparejaron situaciones de alta conflictividad personal, plasmándose, muchas veces, en acciones peligrosas como la violencia irracional, violaciones inter familiares, que concluyeron, muchas de las veces, en crímenes de toda laya. Estos hechos paulatinamente fueron evidenciándose públicamente y nos persiguen sin piedad todos los días.

Nos enfrentamos, de esa manera, a una nueva pandemia, para la cual no existe posibilidad de vacuna alguna, y a la que solo un orden social justo, políticas coherentes y humanizadas, moral y ética intachables podrían enfrentar adecuadamente imponiendo paz social y asistencia adecuada.

TEXTUAL

“Cucho” Jordán Q.

Abogado, docente e historiador del Derecho

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