Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 26 de junio de 2022
  • Actualizado 20:24

Una muerte, una lección

Una muerte, una lección

La tortuosa vía crucis que soportó el señor Marco Antonio Aramayo, exdirector del Fondo indígena y cuyo desenlace final es ampliamente conocido y sentido, se inició el día aquel que tuvo el coraje, entereza y valentía de denunciar el multimillonario desfalco en dicha  institución, dineros que fueron a parar en cuentas personales de autoridades y dirigentes del MAS. El calvario sufrido por este exfuncionario, es un hecho que debe ser analizado no solamente como consecuencia de la podredumbre que reina en el sistema judicial boliviano -hecho cierto y comprobado- sino que además es la clara evidencia que el régimen autoritario imperante en el país, se encargó de devastar la institucionalidad democrática e imponer la dictadura de un solo hombre y sus acólitos.

La cooptación del poder total fue tarea primordial del régimen desde sus inicios, para su ejecución no vaciló en aniquilar todo orden institucional, como lo reconoció el propio líder en cantinflesca frase: ”si es ilegal, yo lo meto nomas”, expresión que lejos de causar repugnancia, fue celebrada como una ocurrencia muy propia quien la pronunciaba.

Tal como se constata en la realidad cotidiana, la ausencia de ética y moral es absoluta, a tal extremo que parecemos sitiados  por la fatalidad. Cuando la degradación se empodera, la reconducción democrática es un imperativo. No una democracia formal y menos disfrazada, sino la que alcanza al nivel de forma de vida cuya premisa fundamental es que la  persona humana y su dignidad son los valores supremos, por los que vale la pena pelear y luchar.

Devastado el orden constitucional, como lo está, se impone un pacto entre nacional que lleve a cabo un cambio y transformación en que impere la búsqueda de una verdadera y justa democracia participativa. Si existe tal voluntad política, el gobierno tiene la obligación de renunciar a su acción política represiva, imponer una política de paz y conjuntamente con todos los sectores sociales y políticos, replantear la reconducción democrática. Si no se asume prontamente este compromiso de paz y libertad, después, tal vez sea demasiado tarde.

En la hora actual, cuando los órganos del poder se hallan en un estado de quebramiento y desintegración; las instituciones fundamentales degradadas y el desempeño de sus funciones y funcionarios seriamente cuestionados.

TEXTUAL

"CUCHO" JORDÁN Q.

Abogado, docente e  historiador del Derecho

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