Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 24 de junio de 2021
  • Actualizado 10:19

Concluidas las subnacionales

Concluidas las subnacionales

Las elecciones subnacionales demostraron que los partidos tradicionales, incluyendo el MAS, sufrieron un absoluto deterioro y máxima falta de credibilidad, motivando tanto su desaparición definitiva del escenario político o  su fraccionalismo en múltiples tendencias. La otrora unidad monolítica ha dejado de existir, la fe y la esperanza en los líderes tradicionales se ha desvanecido por completo, de tal suerte que nuevos actores, desgajados de sus troncos matrices, aparecen victoriosos en las urnas.

Concluidos como están esos encuentros electorales, el resultado final no podía ser menos desventajoso para el partido oficialista y en función de gobierno, hecho del cual  se hallan enterados todos los bolivianos, exceptuando, según parece, el Presidente y el Vicepresidente, quienes, hasta el momento, han hecho mutis absoluto sobre la cuestión, no por prudencia política, ni menos aún por no tomar partido en tales lides y practicar una supuesta independencia, que durante el proceso de campaña electoral se inmiscuyeron de modo directo y mal afortunadamente; su silencio parece ser motivado por una profunda crisis que atraviesa su partido así como el mismo gobierno.

Existen multiplicidad de hechos que permiten afirmar que tanto partido como gobierno se hallan inmersos en una atolladero, que día que transcurre se va convirtiendo en vorágine y cuyas consecuencias puede ser calamitosa y, lamentablemente, para  actores y el país todo e indudablemente para el sistema democrático. Desde ya, es válido apuntar que el actual gobernante desde el inicio de su gestión no fue capaz de establecer un coherente plan de acción que mínimamente encare los graves problemas que el país enfrenta, empezando de la pandemia que nos aflige y la provisión de vacunas que minimice sus efectos. En el ámbito económico y financiero, del aura que presumía tener el Presidente, no queda brisa alguna, al contrario, una suerte de despropósitos en la materia son una constante, tal el caso de prescindir de dinero efectivo que proporcionó el FMI, crédito que hubiera significado un alivio para nuestras esmirriadas reservas. Un aspecto que no puede ser soslayado, está en relación a las directrices emanadas de su jefe político, quien factura y endosa sus múltiples fracasos a la gestión.

TEXTUAL  

"CUCHO" JORDÁN Q.

Abogado, docente e  historiador del Derecho

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