Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 09 de marzo de 2021
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Bolivia en París

Bolivia en París

Un gran acontecimiento mundial acecido en 1889, convocó en la Ciudad Luz a miles de visitantes: la segunda Exposición Universal de París de 1889. Tal evento, al que se adhirieron casi todos los Estados del mundo existentes en el momento, contó con la  presencia de las personalidades más importantes: realeza y la nobleza, artistas y científicos, inversionistas y empresarios, y a los que se sumaron millones de visitantes que quedaron atónitos ante los avances que había alcanzado la humanidad : maquinarias ingeniosas, descubrimientos tecnológicos, monumentos sorprendentes, entre ellos la torre Eiffel, en busca de un sitio definitivo de enclave.

96 hectáreas ocupó la exposición, en ellas se asentó el conocimiento humano sin falta. Como es obvio, los espectáculos glamorosos captó  el cine mudo naciente.

En medio de un maremágnum de construcciones, Babel de idiomas estuvo presente la República de Bolivia con su stand, palabra desdeñada por los franceses y que preferían llamar supporte, ahí que evocaba un pasado colonial español y en interior, un túnel minero evocaba la boca mina de Huanchaca. Todo ello diseñado y construido con maderamen nativo del país y con el mayor gusto de su constructor el arquitecto francés P. Fouquian, contratado expresamente para tal fin.

Según relata la prensa nacional de entonces,  los productos nacionales expuestos fueron la quinua, el caucho, elementos químicos y farmacéuticos como el elixir de coca, el sulfato de quinina, las lanas brutas e hiladas de llama y alpaca, los tejidos indígenas y la seda obtenida de gusanos de árbol de mora cultivados en Cochabamba, que obtuvieron sendas premiaciones, llevando un reconocimiento particular el método nativo de lixiviación de minerales instalada en la mina de marras. Particular interés despertaron los productos medicinales de la farmacopea  presentados por callahuayas. depositarios del poder curativo de plantas nativas.

Esta presencia sorprendente en el país más avanzado del mundo de la época, fue iniciativa del multimillonario Aniceto Arce, quien  dirigió un mensaje a la nación convocando a los jefes de departamento de Bolivia a designar los mejores artesanos para que se hagan presentes en París para demostrar su labor, asumiendo el promotor todos los gastos de viaje y residencia.

El gobierno de entonces, perteneciente a la misma línea política de Arce, secundó la idea inmediatamente, dictando las normas jurídicas que implementen la participación nacional y nombrando una comisión de ilustres ciudadanos que hagan posible la participación de Bolivia en el evento.

TEXTUAL

"CUCHO" JORDÁN Q.

Abogado, docente e  historiador del Derecho

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