Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 21 de septiembre de 2021
  • Actualizado 19:46

De acuerdo con un informe de Deusto Business School, la generación Z (nacidos entre 1994 y 2009) es la que tenemos en este momento eligiendo, cursando o terminando una carrera universitaria; por ende, será la fuerza laborar de los próximos años, lo que amerita un análisis del rol que jugarán estos jóvenes en el futuro.

Esta generación tiene como principales características que son prácticos, competitivos y multitasking; son proactivos en su proceso de aprendizaje, no les asusta el trabajo duro y están acostumbrados a un ritmo acelerado. En este sentido, debemos pensar en el rol de las universidades de hoy con estos estudiantes en sus aulas, sin dejar de lado que, desde una temprana edad, estuvieron expuestos a un mundo de información que no necesariamente contribuye a generar un pensamiento crítico que le permita aportar y transformar positivamente a la sociedad. 

Ante estas características, la responsabilidad de las universidades es adaptarse en dos sentidos: lo actitudinal y lo curricular. Esto no significa que actualmente no se lo haga, sino que debemos tomar conciencia que la generación de nuestros padres, la nuestra y la de los mismos millennials son completamente diferentes a los de esta generación ya que, cada vez más, hay una parte de la vida de los jóvenes que se va volviendo “digital”, entonces, las formas de análisis, discernimiento y valoración deben ir traspasando fronteras que antes no existían.

En lo curricular, si bien las carreras tradicionales no deben desaparecer, deberán actualizar sus contenidos y los perfiles profesionales que buscan formar. Por otra parte, deberán emerger nuevas propuestas académicas que busquen cubrir las necesidades de una sociedad que genera billones de bytes de datos por minuto; propuestas como Big Data, IoT (Internet of Things/Internet de las Cosas), BI (Business Intelligence/Inteligencia de negocios) y otras que serán aquellas que revolucionarán la forma de procesar, interpretar, transmitir y almacenar información.

Indudablemente surgen las preguntas ¿Cómo sería un docente “Z”? ¿Cómo tendrán que adaptarse las empresas a este cambio generacional? Muchas veces hemos escuchado que las personas hacen a la empresa, si es así, ¿estamos preparados para esta generación?

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